El Museo Técnico Alemán de Berlín muestra a partir de hoy el papel que tuvo el Reichsbahn, los ferrocarriles del Reich nazi, en la deportación de judíos berlineses a los guetos y campos de concentración y exterminio del este de Europa.
Ese episodio es considerado por los responsables del museo «el capítulo más oscuro de la historia de los ferrocarriles alemanes».
Los trenes con judíos deportados salían de la capital alemana de tres puntos: la estación de cercanías de Grunewald, la de mercancías de Moabit y la estación de viajeros de Anhalt.
La muestra selecciona doce ejemplos entre los 180 «transportes de judíos», como los llamaban los nazis, que se realizaron desde Berlín entre 1941 y 1944, muchos de los cuales tenían como estación final la muerte en un campo de concentración o exterminio.
También se explica con fotografías y pequeños textos lo que ocurrió con doce personas que viajaban en esos trenes.
Por ejemplo, se narra que el 24 de octubre de 1941, un tren de viajeros con vagones de tercera clase salió de la estación de Grunewald con 987 judíos con destino al gueto de Lodz, en la actual Polonia.
Entre los viajeros de este tren se encontraba Heinz Friedlaender, que tenía 11 años, y sus padres. Heinz y su padre lograron sobrevivir al gueto de Lodz y al campo de exterminio de Auschwitz.
Su madre murió en 1942.
Los recién casados Erich Chotzen (1917-1942) e Ilse Schwarz (1923-1944) fueron deportados el 19 de enero de 1942, dos meses después de su boda, con otros mil judíos a Riga.
También se puede ver la última postal que envió el berlinés Julius Burchardi desde el gueto de Varsovia a su hija en 1942 antes de ser trasladado al campo de exterminio de Treblinka. «No te preocupes, estamos sanos», decía Burchardi a su hija para tranquilizarla.
Un vagón de mercancías de madera, como los utilizados por los nazis para transportar a los judíos a los campos de exterminio como si fueran ganado, ocupa el centro de esta pequeña exposición y permite hacerse una idea de las condiciones de viaje.
Este tipo de vagón de mercancías, que solía transportar hasta cien personas, es considerado por los organizadores de la exposición «un símbolo» de la contribución de la empresa de ferroviaria al exterminio de los judíos.
En la muestra se puede ver un trozo de tela con estrellas estampadas con la palabra «Jude» (judío), que a partir del 1 de septiembre de 1941 todos los judíos debían llevar obligatoriamente visible sobre el pecho.
También se puede ver la maleta que la berlinesa Berta Sara Rosenthal llevaba cuando la deportaron en 1943 a Auschwitz y en la que está escrita su dirección en Berlín.

