Encerrado desde hace un año y diez meses por la quiebra, en apariencia fraudulenta, del Banco Mayo, el ex presidente de la DAIA Rubén Beraja puede recuperar su libertad pasado mañana. La Cámara Nacional de Casación Penal resolverá ese día si acepta o rechaza un planteo de excarcelación presentado por su defensa.
De acuerdo con lo previsto hasta el momento, la Sala IV de la Cámara de Casación fallará en favor de la liberación de Beraja, que presidía el Banco Mayo en el momento de su cierre, en 1998, según informó a LA NACION un funcionario que interviene en la causa. La quiebra de la entidad provocó un perjuicio para el Estado y para los ahorristas de 200 millones de dólares.
Esa misma fuente detalló que la resolución ya fue elaborada y que está lista para que la firmen los jueces del tribunal, Amelia Berraz de Vidal, Gustavo Hornos y Ana María Capolupo Durañona y Vedia.
Los magistrados argumentarán, siempre según la información que obtuvo LA NACION, que el monto de la pena del delito que se le imputa a Beraja no resulta decisivo por sí solo para denegar la excarcelación, sino que debe analizarse en concreto si hay peligro de fuga o de entorpecimiento de la investigación. Y concluirán que, en este caso, esos riesgos procesales no existen.
Esa postura se inscribe en la doctrina que encuentra sus fundamentos en el fallo Pietro Cajamarca -de la propia Cámara de Casación-, citado en las liberaciones de la ex funcionaria menemista María Julia Alsogaray, del empresario Omar Chabán y del líder piquetero Raúl Castells, entre otros.
Los camaristas irían así en contra de una resolución de la Sala II de la Cámara Federal porteña de junio último, que ratificó el rechazo al pedido de excarcelación de Beraja.
Fin de año difícil
El ex presidente de la DAIA fue a prisión en diciembre de 2003 por decisión del juez federal Norberto Oyarbide. Desde entonces está encerrado en el Departamento Unidad de Investigaciones Antiterroristas (DUIA) de la Policía Federal, en Cavia y Figueroa Alcorta, donde compartió días de detención con Alsogaray, liberada en mayo pasado.
El magistrado lo procesó con prisión preventiva por defraudación y asociación ilícita, al igual que al empresario Salomón Cheb Terrab, también detenido.
Oyarbide fue el primero en rechazar un planteo de excarcelación de Beraja, al día siguiente de su detención. La decisión del magistrado fue confirmada por primera vez, en julio de 2004, por la Sala II de la Cámara Federal, que integran Horacio Cattani, Martín Irurzun y Eduardo Luraschi.
El 27 de mayo pasado, unos días después de la liberación de Alsogaray y de Chabán, la Cámara de Casación -con los votos de Berraz de Vidal y Capolupo Durañona y Vedia- anuló la decisión de la Cámara Federal, pero no dispuso la inmediata excarcelación del ex banquero, sino que ordenó al tribunal que dictara una nueva resolución sobre el tema.
En cambio, el camarista de Casación Gustavo Hornos votó en contra de la excarcelación de Beraja, por lo que se espera que pasado mañana repita esa postura. Para el juez, la liberación no corresponde a los procesados por delitos con penas que excedan los 8 años o que puedan tener pena de ejecución condicional. Hornos destacó que en este caso cabe también evaluar la cantidad de víctimas afectadas, lo elevado del perjuicio económico y el consecuente daño social.
Con argumentos similares a los de Hornos, en junio pasado, la Sala II de la Cámara Federal ratificó su postura original y sostuvo que Beraja debía seguir en prisión. «No se da en el caso una situación que permita afirmar que aparezca como irrazonable sostener que la presunción de fuga que pesa sobre Beraja en atención al empeoramiento de su situación procesal, acaecido con la ampliación de su procesamiento», dijeron los camaristas.
Cattani, Irurzun y Luraschi indicaron que hay sospechas de que Beraja intentó entorpecer el avance de la instrucción cuando permaneció en libertad. La hipótesis del juez de Oyarbide es que intentó lavar parte del dinero obtenido con la caída del Banco Mayo.
Por Gabriel Sued
De la Redacción de LA NACION

