Dos jóvenes etíopes se encontraron el jueves pasado en el kibutz Gan Shmúel, luego de 23 años. Eli y Degu pasaron de convivir en la indigencia de las calles de Tel Aviv a tener un trabajo digno como ciudadanos israelíes.
Cuando para algunos todo era nada y vivir en forma decente parecía un sueño inalcanzable, el Movimiento de Kibutzim y el ministerio de Absorción crearon hace 7 años el plan TALAM, orientado al desarrollo del empleo y estudio de jóvenes etíopes para hacerse económicamente independientes y así formar parte de la sociedad de Israel.
Ami Ronis, quien controla el programa para los Kibutzim sostiene: «He comprobado que cuando ellos son integrados en los empleos de los kibutzim, pueden trabajar igual que los que realizan el mismo oficio».
El esquema tiene como duración un año, en el cual los participantes trabajan los tres primeros meses en un kibutz y después realizan cursos profesionales para poder continuar con su desarrollo.
Galit Zefren, quien integra el proyecto TALAM afirmó: «Es una experiencia correctiva que les inspira la fe que necesitan para pertenecer al mundo israelí. Quizás sus hijos ya tendrán un sentimiento de igualdad».
A.H

