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El problema también es de nuestro propio primer ministro y algunos de nuestros políticos, que no creen que pueda haber un régimen democrático entre los palestinos.

Natan sharansky
El problema también es de nuestro propio primer ministro y algunos de nuestros políticos, que no creen que pueda haber un régimen democrático entre los palestinos.

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Madrid- ¿Está avanzando la democracia en contra de los totalitarismos?
– La naturaleza de la gente es la que está ganando. Si se fija, el número de países democráticos está creciendo constantemente. El número de gente que vive en una sociedad del miedo pero que se muda al mundo libre ha crecido de forma sostenida durante los últimos cincuenta años. Pero esta tendencia no siempre ocurre por la sabiduría de los líderes mundiales. Ocurre porque cuando a los pueblos se les da la oportunidad de elegir, eligen la libertad. Tampoco se puede establecer una medida de esta lucha sólo contando el número de países que es libre. También hay que valorar el grado de amenaza que los países totalitarios ponen en la escena mundial. Sin ninguna duda, las dictaduras actuales son ahora cada vez más peligrosas para el mundo, por el tipo de armas que pueden utilizar y por la propaganda que usan para avanzar su terror. La conclusión es que mientras el número de estados totalitarios es menor, la amenaza que representan es mayor. Por esto, los líderes del mundo libre deben ser más responsables en esta guerra.
– ¿Es Venezuela un ejemplo de la travesía al revés, de una democracia hacia una dictadura?
– No tengo ninguna duda de que cualquier país no democrático que consiga recibir el apoyo o entendimiento del mundo libre va a dar alas a otros dictadores potenciales. El hecho de que Hugo Chávez llegó al poder a través de unas elecciones libres no debería impedir al mundo que insistiera en la exigencia de que se cumpla con la democracia. Lo que hay que vigilar son sus actuales intentos de socavar, restringir y acabar con la democracia.
– Y con la ayuda de Fidel Castro.
– Cuba y Corea del Norte son los últimos ejemplos de las dictaduras comunistas. Es una vergüenza que el mundo libre no haya sido capaz de crear un frente común contra estos regímenes para acabar con ellos.
– ¿Es el petróleo un factor de distorsión en el proceso democrático en Oriente Medio?
– Sin ninguna duda. El crudo de Arabia Saudí y otros países no sólo ayuda a estos regímenes a influir en otras sociedades, sino que además es el instrumento que les ayuda a mantener el control de su propia gente en un nivel totalmente subdesarrollado. Hasta que los países libres no se den cuenta de que las amenazas que presentan estos regímenes son mucho más profundas y peligrosas que la amenaza de una caída en el suministro de crudo para sus industrias, estaremos constantemente bajo su coerción.
– ¿Será capaz de cumplir alguno de los acuerdos con Israel el nuevo presidente palestino, Abu Mazen?
– El problema no es sólo que tengamos un interlocutor entre los palestinos muy problemático, que no tiene ningún interés en el respeto de los derechos humanos. El problema también es de nuestro propio primer ministro y algunos de nuestros políticos, que no creen que pueda haber un régimen democrático entre los palestinos. Es esta falta de creencia en que un cambio hacia mejor es posible lo que está haciendo mucho daño a Israel y a todo el mundo libre. Creo que nadie que apoye el terrorismo debe participar en el proceso de paz. Yo no temo que las organizaciones fundamentalistas musulmanas jueguen algún papel en la vida política palestina. Creo que es posible que exista una democracia musulmana fundamentalista. Lo que no se puede permitir es que a las estructuras de terrorismo de Hamas o el Yihad Islámico, que se dedican a matar y al contrabando de armas, se les permita tener un escaño en el Parlamento. Si Mazen quiere incorporar a Hamas a la política, sólo puede ser bajo la presión internacional para que los que tuvieron algo que ver con los atentados sean excluidos.
– ¿Cree que en las elecciones que ganó el PSOE tras el 11-M enviaron un mensaje equivocado el mundo?
– Fue la más grande victoria política de terrorismo en un siglo. No creo que haya nada más poderoso para el terrorismo que el hecho de que un atentado terrorista cambiara un Gobierno democrático y forzara a un Estado soberano a retirar sus tropas de Iraq.
-¿Está la Rusia de Putin alejándose del camino de la democracia?
– Rusia es una democracia emergente y se han producido cambios tan importantes que es difícil valorar si el proceso ha terminado. Rusia es radicalmente distinta de lo que era hace quince años. Al mismo tiempo, durante los últimos dos años, ha habido momentos muy seriamente alarmantes bajo el mando político de Putin. Ha habido grandes restricciones a la Prensa libre y en la competencia política. No debemos subestimar este peligro y ahí es donde el mundo libre debe estar muy alerta. Definitivamente, esta situación debe estar en el primer lugar de la agenda de las negociaciones entre Rusia y el mundo libre. Es un gran error que el mundo libre, y en especial Europa, insista una y otra vez en volver a la política de no intervención en los asuntos internos de Rusia porque envía el mensaje de que se puede contener a los dictadores mientras sean buenos para la seguridad internacional.
-¿Se ha terminado con esa política de contención de los dictadores?
– Al contrario. Las democracias cometen el error de volver a esta política fracasada con insistencia histórica. Las democracias cometen el error de usar la guerra como último recurso, alguno dicen que incluso nunca son capaces de sacar este argumento ante los dictadores. Me gustaría creer que ha terminado y que los países libres han aprendido la lección histórica de que no ha funcionado. Pero soy escéptico. Es una batalla que no hay que dejar de librar.
-¿Se aplicará con el presidente iraní?
– Hay fuerzas poderosas que así lo quieren. Es una lástima porque Irán
es un ejemplo perfecto de cómo un país pasó en una generación de tener como mayoría de sus ciudadanos a verdaderos convencidos en el integrismo de los ayatolás, a tener una sociedad civil que rechazó los principios fundamentales del régimen aunque mantuvieran la fachada de cara al Gobierno. Hay una gran cantera de reformistas que quieren la liberalización y la democracia. Hay una gran oposición que busca el cambio de régimen. Fue un error que el Gobierno norteamericano y los europeos no apoyaran la petición de la oposición para que se celebrara un referéndum sobre el futuro del modelo del Estado.
-¿Era Mohamed Jatamí, el presidente saliente, una buena oportunidad para promover un cambio interno?
– No lo creo. Ningún miembro del aparato político se puede salir de la línea principal de pensamiento. El cambio en Irán vendrá por la presión de la oposición interna cuando la situación política madure a través de un mayor y claro apoyo del mundo libre.
La RAzon

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