Itongadol.- El Ministerio de Salud se niega a ser transparente en la aprobación de la utilización de colorantes alimentarios artificiales, utilizando como excusa la necesidad del secreto comercial, según explicó hoy la miembro de la Knesset Karen Elharar (Yesh Atid), presidente de la Comisión Estatal de Control. Además, manifestó que debe encontrarse una solución que equilibre el interés público contra los intereses económicos o comerciales de las empresas de alimentos.
En la reunión de la Comisión, el miembro de la Knesset (MK) Yoel Hasson (Sindicato Sionista) dijo que el público sirve como "sujetos de experimentos científicos y están en tiempo prestado".
Los MK se molestaron porque Eli Gordon, director del servicio de alimentos en el ministerio, se negó a dar explicaciones sobre los colorantes alimentarios artificiales en la industria. Gordon insistió en que los secretos de la industria están involucrados y las autorizaciones implican procesos de fabricación en los que la información sobre los colores de los alimentos no puede ser revelada.
Hasson pidió un endurecimiento de los controles sobre el uso de los colorantes, añadiendo que las limitaciones en su uso en alimentos manufacturados son "las más liberales del mundo", y mucho más indulgentes que la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y las autoridades europeas.
Su seguridad y sus efectos sobre la salud no se prueban con suficiente cuidado, acusó. Cuando el Ministerio de Salud aprueba un colorante alimentario, debe ser transparente para asegurar que las consideraciones económicas no estén involucradas, dijo. "El ministerio no se atiene a las mismas restricciones hechas por las autoridades internacionales", añadió.
Además, agregó que, desde 2001, el ministerio no ha revaluado y actualizado su lista de colorantes alimentarios seguros.
Shelly Levy, que trabaja en el centro de información e investigación de la Knesset y llevó a cabo un estudio en profundidad sobre el colorante alimentario, dijo que, hoy en día, 15 de ellos están hechas de alquitrán de hulla, pero hasta el momento el ministerio no ha definido los riesgos para la salud "debido a cambios constantes en las tecnologías de producción, cambios en las materias primas básicas, entre otros". Además, señaló que no hay uniformidad en las directrices de cuánto se puede consumir diariamente.
Gordon insistió en que "las reglas de Israel no son diferentes a las de otros países occidentales. Todos los colorantes utilizados aquí son seguros para el consumo. Cualquier material que está prohibido se controla cuidadosamente de acuerdo a lo que se utiliza, ya que la cantidad de colorante también es significativa. Cada componente se comprueba individualmente", explicó.

