Itongadol/Agencia AJN.- Israel y Estados Unidos están coordinando escenarios para una posible reanudación de ataques contra Irán, en un contexto de creciente tensión en el estrecho de Ormuz y dudas sobre la continuidad del alto el fuego.
Según reportes basados en fuentes israelíes, los planes —que ya habían sido preparados antes del cese de hostilidades alcanzado en abril— contemplan una ofensiva limitada enfocada en instalaciones energéticas iraníes y en la eliminación de altos cargos del régimen. El objetivo sería aumentar la presión sobre Teherán para forzar concesiones en las negociaciones.
La decisión final, sin embargo, depende del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha manifestado su descontento con el estancamiento de las conversaciones y con la situación en el estrecho de Ormuz, aunque también ha evitado comprometerse con una guerra a gran escala.
En esa línea, el general Dan Keen aseguró que las fuerzas estadounidenses están listas para actuar si reciben la orden: “Estamos preparados para reanudar una operación militar de gran escala contra Irán”.
Del lado israelí, el gobierno de Benjamin Netanyahu también intensificó su preparación ante una posible escalada. En los últimos días, el primer ministro encabezó reuniones de seguridad restringidas y ordenó a sus ministros evitar declaraciones públicas sobre Irán, en un intento por mantener el control del frente político y militar.
En paralelo, Israel elevó el nivel de alerta en todo el país ante el temor de un deterioro de la situación. Las autoridades evalúan retomar medidas más estrictas de protección civil, incluyendo la posible apertura de refugios en zonas sensibles.
El sistema aéreo también se encuentra en estado de preparación. De acuerdo con evaluaciones internas, el Aeropuerto Ben Gurión podría reducir drásticamente su actividad o incluso cerrar temporalmente en caso de una escalada significativa. Aerolíneas extranjeras ya siguen de cerca los acontecimientos y no descartan cancelar vuelos de forma preventiva.
Funcionarios israelíes se muestran escépticos sobre las posibilidades de éxito de la vía diplomática entre Washington y Teherán, especialmente tras recientes movimientos militares iraníes en la región del Golfo. En ese escenario, la coordinación entre ambos países se mantiene activa, mientras crece la posibilidad de un nuevo episodio de confrontación directa.

