Su negativa provocó la cancelación de una operación en la Franja de Gaza; dos de los soldados deberán someterse a una evaluación antes de regresar a tareas de combate.
Itongadol/Agencia AJN.- Dieciséis soldados israelíes de la compañía de avanzada del Batallón Rotem de la Brigada Givati fueron enviados a prisión militar después de negarse a cumplir una orden de participar en una patrulla operativa en la Franja de Gaza a bordo de un vehículo blindado Namer, al enterarse de que una paramédica se incorporaría a la misión, informó el domingo por la noche las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Cinco de los soldados, considerados los principales responsables del incidente, fueron condenados a diez días de prisión, mientras que los once restantes recibieron penas de cinco días. Los soldados fueron juzgados por el comandante del batallón, quien determinó las sanciones de acuerdo con el grado de participación de cada uno en el incidente.
Dos de los cinco soldados condenados a diez días deberán presentarse ante un comité de evaluación antes de regresar a tareas de combate. Según las FDI, la operación en Gaza fue cancelada debido a la negativa de los soldados a participar.
De acuerdo con las FDI, los comandantes de la unidad estaban dispuestos a llevar adelante la misión, pero los soldados se negaron a participar debido a la presencia de la paramédica. El comandante de la compañía mantuvo una conversación con ellos para explicarles la importancia y urgencia de la operación, mientras que el rabino de la brigada también determinó que los soldados tenían permitido participar. Pese a ello, mantuvieron su negativa a cumplir la orden.
El Batallón Rotem también incluye soldados provenientes de yeshivot (escuelas de estudios religioso) que cumplen su servicio militar. Un soldado de la compañía Tomer, una unidad paralela integrada por soldados ultraortodoxos, señaló a Ynet que los militares involucrados son jóvenes y nuevos en el batallón. Según explicó, durante el entrenamiento existe una separación claramente establecida, pero al llegar al batallón los soldados se encuentran con una realidad diferente.
Alissa Krant, una paramédica que sirve en la reserva en la Brigada 271, cuestionó la negativa de los soldados: “Es muy frustrante escuchar que se rechazó una orden debido a la presencia de una paramédica mujer como yo”.
Krant sostuvo que su función consiste en brindar atención médica y que, en caso de que un soldado resulte herido, lo importante será recibir tratamiento, independientemente de si quien lo proporciona es un hombre o una mujer. También afirmó que, desde una perspectiva religiosa, cuando está en juego la preservación de una vida, la cuestión de género no debería ser un obstáculo para brindar atención médica.
La paramédica agregó que desde el comienzo de la guerra múltiples mujeres ingresaron en territorio enemigo y sirvieron junto a hombres sin adaptaciones especiales, realizando las mismas tareas requeridas. Al mismo tiempo, dijo que no considera que el castigo por sí solo vaya a producir un cambio y destacó la importancia de explicar a los soldados el papel que desempeñan dentro del ejército.
La negativa de los soldados generó además un debate sobre las condiciones de servicio de militares religiosos dentro de unidades que no están específicamente destinadas a soldados ultraortodoxos. En este caso, los soldados pertenecen al Batallón Rotem de Givati y, según los protocolos de las FDI, pueden ser destinados a servir junto a mujeres.

