Itongadol/Agencia AJN.- Israel eliminó al líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, mediante un ataque con un misil balístico de largo alcance que ascendió hasta el borde del espacio antes de impactar contra su complejo en Teherán, en el marco de una operación militar altamente planificada, según revelaron fuentes israelíes.
El ataque se llevó a cabo como parte de la operación denominada “Epic Fury”, durante la cual Israel utilizó un misil del tipo Blue Sparrow, capaz de recorrer aproximadamente 2.000 kilómetros y diseñado para salir de la atmósfera terrestre antes de descender a gran velocidad sobre su objetivo.
De acuerdo con funcionarios israelíes citados por distintos medios, el impacto fue tan potente que fragmentos del misil fueron hallados incluso en el oeste de Irak.
La ofensiva fue precedida por una maniobra de engaño deliberada por parte del mando militar israelí. Según un oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel que habló bajo condición de anonimato, se difundieron fotografías y señales que sugerían que el alto mando del ejército abandonaba sus oficinas para pasar el Shabat en familia.
En realidad, mientras aparentaban retirarse, varios de esos oficiales regresaron de forma encubierta al cuartel general para preparar el ataque contra el complejo de Khamenei en la calle Pasteur, en el centro de Teherán.
La operación fue finalmente ejecutada el sábado por la mañana, después de que la inteligencia israelí detectara una reunión de altos funcionarios del régimen en el lugar.
La planificación del ataque se apoyó en información recopilada durante años por el servicio de inteligencia israelí, el Mossad.
Según las fuentes, la agencia logró monitorear los movimientos de los guardaespaldas del líder iraní y acceder a detalles de sus horarios y desplazamientos. Una cámara ubicada cerca del complejo habría sido clave para confirmar la presencia de los principales dirigentes del régimen en el lugar.
Toda esa información fue transmitida en tiempo real a centros de mando en Tel Aviv, lo que permitió identificar el momento preciso para ejecutar el ataque.
Además, durante la operación se interrumpieron alrededor de una docena de torres de telefonía móvil en los alrededores del complejo para impedir que el personal de seguridad recibiera advertencias.
La ofensiva comenzó alrededor de las 7:30 de la mañana, hora de Irán, cuando aviones de combate israelíes, entre ellos McDonnell Douglas F-15 Eagle, fueron desplegados para lanzar una serie de ataques.
Aproximadamente dos horas después, los aviones dispararon cerca de 30 misiles contra el complejo donde se encontraba el líder iraní. Entre ellos se encontraban misiles Blue Sparrow, diseñados originalmente para simular misiles soviéticos tipo Scud utilizados durante la Gulf War.
Estas armas están pensadas para evadir sistemas de defensa aérea gracias a su gran velocidad y a su trayectoria, que incluye un ascenso hasta el límite del espacio antes de descender hacia el objetivo.
Según autoridades israelíes, el ataque eliminó a más de 40 altos dirigentes del régimen iraní que participaban en la reunión.
Entre los muertos se encontrarían el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Pakpour, y el jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas iraníes, Abdolrahim Mousavi.
También habrían fallecido familiares de Khamenei presentes en el complejo, incluidos su hija, un nieto, su nuera y su yerno, según informaciones difundidas por medios estatales iraníes.
De acuerdo con funcionarios israelíes, la decisión de ejecutar la operación se aceleró ante la preocupación de que el programa nuclear iraní estuviera siendo trasladado a instalaciones cada vez más profundas y protegidas, lo que dificultaría su destrucción mediante medios convencionales.
A ello se sumaba la rápida expansión del programa de misiles balísticos iraníes, considerado por Israel como una amenaza directa para su seguridad.
La operación, según las fuentes, fue el resultado de una campaña de inteligencia y planificación que se extendió durante años con el objetivo de eliminar al principal líder del régimen iraní.

