Itongadol.- Una pista clave proporcionada por inteligencia israelí permitió a Australia avanzar en su investigación sobre la responsabilidad de Irán en dos ataques antisemitas perpetrados a fines del año pasado, informó Sky News citando fuentes anónimas.
La Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO) ya había concluido que la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC, por sus siglas en inglés) estaba detrás de los atentados incendiarios contra un restaurante kosher en Sídney y una sinagoga en Melbourne. Sin embargo, el aporte israelí resultó decisivo al entregar un dato concreto vinculado a uno de los ataques con bombas incendiarias, lo que permitió reforzar la acusación contra Teherán y cerrar la cadena de responsabilidad.
De acuerdo con Sky, este episodio revela que, pese a las tensiones diplomáticas recientes entre Jerusalem y Canberra, los lazos de inteligencia entre ambos países se mantienen sólidos. “La cooperación de inteligencia es estratégica y supera los roces políticos coyunturales”, señalaron fuentes vinculadas al tema.

El martes, el primer ministro australiano Anthony Albanese acusó públicamente a Irán de estar detrás de los ataques, anunció la expulsión del embajador iraní en Canberra y adelantó que Australia designará a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. La decisión marca un giro en la política australiana hacia Teherán y alinea a Canberra con Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y la Unión Europea, que ya dieron ese paso.
No es la primera vez que Israel y Australia cooperan en materia de inteligencia frente a amenazas de seguridad. En 2017, servicios israelíes advirtieron a ASIO sobre un plan para detonar un avión de Etihad Airways que partía de Sídney, lo que permitió frustrar un posible atentado de grandes dimensiones.
En este caso, los ataques antisemitas no causaron víctimas, pero provocaron alarma en las comunidades judías locales y expusieron la influencia directa de Irán en operaciones en suelo australiano. Para Jerusalem, el hallazgo confirma su insistencia en denunciar a la Guardia Revolucionaria como el principal brazo operativo de la proyección terrorista de Teherán en distintos continentes.
El gobierno australiano, por su parte, advirtió que no tolerará la injerencia extranjera ni la intimidación contra sus ciudadanos, y remarcó que continuará trabajando con sus aliados de inteligencia para prevenir nuevos ataques.

