Itongadol/Agencia AJN.- El primer ministro del Líbano, Nawaf Salam, afirmó en una entrevista que su país “apoya la paz” con Israel, aunque aclaró que cualquier acuerdo dependerá primero del cumplimiento de una serie de condiciones libanesas.
En diálogo con el medio saudí Al Arabiya, Salam remarcó: “Apoyamos la paz, pero esta paz tiene condiciones. Es un tema al que llegaremos en una etapa posterior”.
El mandatario subrayó que actualmente el Líbano participa en conversaciones preliminares con Israel en Washington, en preparación para negociaciones más sustanciales.
Según Salam, las demandas libanesas incluyen un cese del fuego, una retirada total israelí del territorio libanés y la liberación de prisioneros libaneses detenidos en cárceles israelíes durante los enfrentamientos en el Líbano.
“Después de que se implementen las demandas libanesas, estamos abiertos a discutir las condiciones para la paz dentro de un marco árabe más amplio, porque esto tiene implicancias para los Estados árabes”, aseguró Salam.
Además, reconoció que la organización terrorista Hezbollah, respaldada por Irán, se opone a las negociaciones con Israel. Sin embargo, recordó que el Líbano ya había entablado conversaciones con Israel en 1983, aunque esas negociaciones finalmente fracasaron.
Hezbollah comenzó a combatir contra Israel el 2 de marzo, pocos días después del estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que desencadenó intensos ataques aéreos israelíes y una ampliación de la presencia terrestre de las Fuerzas e Defensa de Israel (FDI) en el Líbano. El alto el fuego iniciado a mediados de abril se deterioró en gran medida desde entonces.
En el Líbano, el primer ministro no es la máxima autoridad única del país, ya que el poder se reparte entre distintos cargos según un sistema político confesional. El presidente, que debe ser un cristiano maronita, actúa como jefe de Estado, mientras que el primer ministro, siempre un musulmán sunita, encabeza el gobierno y la gestión diaria. A su vez, el presidente del Parlamento debe ser un musulmán chiita. Muchas decisiones clave requieren acuerdos entre las diferentes comunidades y fuerzas políticas.

