Itongadol.- Por primera vez desde el 7 de octubre, y tras los hallazgos del Proyecto Dinah de la Universidad Bar-Ilan publicados el mes pasado, el Secretario General de la ONU, António Guterres, tiene la intención de incluir a Hamás en la “lista negra” de la ONU de organizaciones y países que han cometido violencia sexual como arma de guerra. Esta inclusión estaría vinculada tanto a la masacre del 7 de octubre como a los abusos sexuales perpetrados contra los rehenes en cautiverio. La información proviene de un borrador del informe anual de la ONU sobre este tema, que fue distribuido a los miembros del Consejo de Seguridad en preparación para una discusión especial sobre violencia sexual en conflictos, prevista para el 19 de agosto en Nueva York.
El informe anual de la ONU detalla la violencia sexual en zonas de conflicto. La edición del año pasado cubrió 23 zonas conflictivas e hizo referencia a la violencia sexual ocurrida el 7 de octubre, tras la visita de Pramila Patten, Subsecretaria General de la ONU para la Violencia Sexual en Conflicto. Sin embargo, Hamás no fue incluido en la lista negra adjunta en ese momento, ya que se consideró que no había suficiente evidencia directa que vinculara al grupo con los ataques sexuales denunciados. La ONU indicó entonces que se requerían investigaciones adicionales.
El punto de inflexión llegó este año con la publicación del Proyecto Dinah, liderado por la profesora Ruth Halperin-Kaddari, la jueza retirada Nava Ben-Or y la coronel (res.) Sharon Zagagi-Pinhas, exfiscal militar jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La abogada Ayelet Razin Beit-Or también participó en la recopilación de pruebas y documentación que sustentan el informe. El exhaustivo reporte, publicado íntegramente el mes pasado, se basa en testimonios recopilados por el equipo y en información adicional. Para analizar los datos, el grupo creó una plataforma probatoria que clasificó los elementos según su valor de prueba y los analizó en consecuencia.

Entre el material reunido se encuentran testimonios de sobrevivientes de intentos de violación en el festival de música Nova; entrevistas a 17 testigos oculares y auditivos de los ataques; conversaciones con terapeutas que atendieron a las víctimas; y testimonios publicados de 15 rehenes liberados tras su cautiverio en Gaza. El proyecto lleva el nombre de Dinah, la primera víctima de violación mencionada en la Biblia, y, según una de sus autoras, busca “dar voz a quienes ya no pueden hablar”.
El informe documenta decenas de testimonios y evidencias de violaciones, agresiones sexuales y mutilaciones deliberadas, describiendo estos actos como un arma de guerra sistemática, intencionada y premeditada utilizada por militantes de Hamás durante la masacre y en el cautiverio. “Queremos esclarecer los hechos históricos: Hamás usó la violencia sexual como un arma táctica en la guerra,” afirmaron los autores. Según el informe, la violencia sexual ocurrió en al menos seis lugares: el festival Nova, la ruta 232, la base militar Nahal Oz, y los kibutzim Re’im, Nir Oz y Kfar Aza, así como contra los rehenes mientras estaban cautivos.
El informe fue entregado formalmente al Secretario General de la ONU y a Pramila Patten, y también fue enviado a través del embajador israelí ante la ONU, Danny Danon. Fuentes cercanas al tema señalaron: “No solo es una buena noticia que la ONU finalmente incluya a Hamás en la lista negra, sino que demuestra que cuando se realiza un trabajo serio y exhaustivo, la ONU no puede ignorarlo.”
No obstante, el borrador del informe también advierte a Israel: si no toma medidas para demostrar un manejo serio de las denuncias y sospechas de violencia sexual como arma de guerra, podría ser incluido en el próximo reporte. Esto surge tras acusaciones sobre violencia sexual por parte de fuerzas de seguridad israelíes contra presos y detenidos palestinos en varias cárceles, centros de detención y una base militar, incluyendo la instalación de Sde Teiman. El Secretario General señaló que la negativa de Israel a permitir el acceso de inspectores de la ONU dificulta la determinación de patrones y tendencias de forma concluyente, pero expresó “preocupaciones graves” sobre la existencia de tales abusos.

