Mientras el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman se acerca a Turquía y Qatar y se aleja de los Emiratos Árabes Unidos, Netanyahu reconoció que sigue de cerca el realineamiento, acusando a Riad de “alimentar todo tipo de fuerzas que atacan a Israel”.
Itongadol/Agencia AJN.- En la señal más reciente de que un acuerdo de normalización entre Israel y Arabia Saudita no se firmará en un futuro previsible, el primer ministro del Estado judío, Benjamín Netanyahu, afirmó martes que está siguiendo de cerca el giro reciente de Riad hacia Turquía y Qatar.
“Esperamos de cualquiera que quiera normalización o paz con nosotros que no participe en esfuerzos dirigidos por fuerzas o ideologías que quieren lo contrario de la paz”, expresó Netanyahu.
La normalización entre Israel y Arabia Saudita parecía ser una cuestión de cuándo, no de si, antes de la masacre de Hamas el 7 de octubre de 2023 y la guerra posterior. Dos ministros israelíes realizaron visitas sin precedentes al reino desértico en las semanas previas al ataque, y la Casa Blanca de Biden estaba presionando con fuerza para lograr un acuerdo.
Sin embargo, Riad adoptó una postura más dura sobre la normalización durante la guerra, insistiendo en que Jerusalem se comprometiera con la creación de un Estado palestino, algo a lo que Netanyahu se opone y que la opinión pública israelí es aún menos proclive a aceptar tras el ataque de Hamas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, señaló en reiteradas ocasiones su esperanza de que Arabia Saudita se uniera a los Acuerdos de Abraham, que normalizaron los lazos entre Israel y varios países árabes en 2020, durante su primer mandato. Después del alto el fuego de octubre de 2025 en Gaza, Trump habría dicho al príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman (MBS) que esperaba que avanzara hacia la normalización con Israel ahora que habían cesado los combates.
Sin embargo, desde entonces Arabia Saudita emprendió un realineamiento dramático en Medio Oriente, que incluye una profundización de su rivalidad con los Emiratos Árabes Unidos (UAE), uno de los aliados más cercanos de Israel en la región.
En diciembre, MBS firmó una serie de acuerdos con el jeque qatarí Tamim Al-Thani y discutió el fortalecimiento de la cooperación en defensa. Además, Arabia Saudita también estaría en conversaciones con Turquía —uno de los principales rivales regionales de Israel— para unirse a un pacto de defensa mutua que incluye a Pakistán.
Tanto Turquía como Qatar son mediadores del alto el fuego en la Franja patrocinado por Estados Unidos, y sus líderes forjaron estrechas relaciones con Trump desde su regreso a la presidencia. En los años previos a la guerra, Doha proporcionó cientos de millones de dólares para estabilizar la Gaza gobernada por Hamas, algo que altos funcionarios israelíes habían pedido y por lo cual habían expresado su agradecimiento, una política que enfrentó un intenso escrutinio en Israel tras las atrocidades del 7 de octubre.
A medida que MBS se alejó de los UAE y se acercó a Turquía y Qatar, los medios saudíes también adoptaron últimamente un tono hostil hacia Israel y los judíos.
En ese sentido, el presidente y director ejecutivo del Instituto Judío para la Seguridad Nacional de América, Michael Makovsky, advirtió: “Hubo un claro giro saudí últimamente en la retórica, en criticar fuertemente a Israel, y en la política, especialmente en contrarrestar a los UAE”.
Esos esfuerzos “rechazan la legitimidad del Estado de Israel y alimentan todo tipo de fuerzas que atacan al Estado de Israel”, aseguró Netanyahu en la conferencia del martes, agregando que estaría “encantado de tener un acuerdo de normalización con Arabia Saudita”, siempre que “ellos quieran normalización y paz con un Israel fuerte y seguro”.
En noviembre, Trump habría quedado “decepcionado y enojado” tras un intercambio “tenso” con MBS sobre la normalización con Israel durante su reunión en la Casa Blanca.
La primera administración Trump y su sucesora, la administración Biden, trataron de persuadir a Arabia Saudita para que se sumara a los Acuerdos de Abraham. Pero esas esperanzas se vieron frustradas primero por la oposición del padre del príncipe heredero, el rey Salman, durante el primer mandato de Trump, y luego por el propio MBS tras el ataque de Hamas del 7 de octubre.

