Itongadol/Agencia AJN.- El ejército de Irán intensificó su retórica y advirtió que ampliará sus objetivos en caso de nuevos ataques, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con “destruir” instalaciones energéticas iraníes si Teherán no reabre el estratégico Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. La advertencia marca un nuevo punto de escalada en el conflicto, con implicancias directas para toda la región y el suministro energético global.
En un comunicado difundido por la agencia semioficial Fars, el cuartel central Khatam Al-Anbiya —encargado de coordinar las operaciones militares iraníes— afirmó que, si la infraestructura de energía o combustible del país es atacada, Irán responderá golpeando instalaciones críticas de Estados Unidos y de Israel en Medio Oriente. Entre los objetivos mencionados se incluyen infraestructuras energéticas, sistemas tecnológicos y plantas de desalinización, un componente clave para el abastecimiento de agua en varios países del Golfo.
La amenaza no solo apunta a objetivos militares, sino que extiende el riesgo hacia infraestructura civil estratégica, lo que podría agravar significativamente el impacto de una eventual escalada. Las plantas de desalinización, por ejemplo, son esenciales para el suministro de agua potable en países con escasez hídrica, por lo que un ataque a estas instalaciones tendría consecuencias humanitarias además de económicas.
El ultimátum de Trump se produjo tras el bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde circula cerca de un quinto del comercio global de petróleo y gas. Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, Teherán ha restringido el paso de buques que considera vinculados a sus adversarios, generando un fuerte impacto en los mercados internacionales y un aumento sostenido en los precios de la energía.
En paralelo, Washington y sus aliados intensificaron sus esfuerzos militares y diplomáticos para garantizar la reapertura de la vía marítima. Operaciones navales, despliegue de aeronaves y coordinación con países de la región forman parte de la estrategia para asegurar la libre navegación. Sin embargo, la advertencia iraní sugiere que cualquier acción directa contra su infraestructura podría desencadenar represalias de gran escala en múltiples frentes.
El escenario actual refleja una dinámica de acción y reacción que eleva el riesgo de una confrontación más amplia. Mientras Estados Unidos busca presionar a Irán para restablecer el flujo comercial en el Golfo, Teherán intenta disuadir nuevos ataques mediante amenazas que apuntan a sectores vitales de sus adversarios. En este contexto, el Estrecho de Ormuz se consolida no solo como un punto estratégico, sino como el epicentro de una crisis que podría redefinir el equilibrio regional en el corto plazo

