Itongadol/Agencia AJN.- El contralor del Estado, Matanyahu Englman, publicó este martes una auditoría severa sobre el desempeño del gobierno durante la guerra, señalando que las fallas estructurales derivan de la ausencia de una doctrina nacional de seguridad oficialmente aprobada.
El documento, titulado “Ausencia de un Concepto de Seguridad Nacional y su Impacto en los Procesos Clave del Nivel Político y de las Fuerzas de Defensa de Israel”, advierte que desde la creación del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) en 2008, ninguno de sus directores presentó una versión actualizada del concepto estratégico para discusión y aprobación del Gabinete de Seguridad, incumpliendo así su mandato legal.
Según el informe, la falta de una política de seguridad vinculante dejó al país dependiendo de suposiciones informales y decisiones ad-hoc tanto en el plano político como militar. Englman recordó que el modelo fundacional delineado por David Ben Gurion —el llamado “triángulo de seguridad”, basado en la disuasión, la inteligencia temprana y la victoria rápida— continúa siendo la referencia implícita, aunque obsoleta y nunca formalizada.

El informe detalla que el primer ministro Benjamin Netanyahu impulsó entre 2017 y 2018 la redacción de un plan denominado “Concepto de Seguridad Nacional 2030”, que establecía cuatro pilares —poder militar, económico, diplomático y social— y proponía destinar alrededor del 6 % del PBI a defensa. Sin embargo, Englman subrayó que el borrador nunca fue sometido a aprobación del Gabinete, por lo que carece de validez oficial.
“La ausencia de un concepto formal impide que el liderazgo político oriente a las fuerzas armadas con una visión de largo plazo o supervise eficazmente la asignación de recursos”, advierte el contralor, quien señaló que incluso decisiones sobre la estructura de las fuerzas blindadas se tomaron sin un marco estratégico definido.
Desde la Oficina del Primer Ministro respondieron que, si bien el documento no fue aprobado formalmente, sí se presentó al Gabinete de Seguridad y se impartieron directivas basadas en sus lineamientos. Añadieron que ninguna ley exige la aprobación obligatoria de una doctrina de este tipo.
Englman instó al gobierno a iniciar un proceso estructurado, encabezado por el Consejo de Seguridad Nacional, para formular y aprobar una estrategia nacional de seguridad, fortalecer la autoridad del NSC conforme a la ley de 2008 y establecer revisiones periódicas ante cambios estratégicos.
El informe incluye testimonios de altos responsables del sistema de defensa, entre ellos exjefes del Mossad, del Shin Bet y de las Fuerzas de Defensa de Israel, quienes coincidieron en que el país necesita con urgencia una doctrina formal y actualizada que oriente la planificación estratégica, optimice los recursos y defina responsabilidades claras para cada organismo.
Englman entrevistó a figuras políticas y militares de peso, como Naftali Bennett, Benny Gantz, Gadi Eisenkot, Yaakov Amidror, Yossi Cohen y Eyal Hulata, quienes confirmaron que ningún gobierno israelí ha aprobado oficialmente un concepto nacional de seguridad. Algunos sostuvieron que hacerlo obligaría a los líderes a enfrentar decisiones impopulares sobre prioridades estratégicas y presupuestarias, aumentando su rendición de cuentas pública.
El contralor también criticó a la conducción del NSC por no haber cumplido su obligación legal de presentar el documento al Gabinete. Entre 2009 y 2023, el Consejo estuvo encabezado por Uzi Arad, Amidror, Cohen, Yaakov Nagel (interino), Meir Ben-Shabbat, Hulata y Tzachi Hanegbi. Durante ese periodo, las Fuerzas de Defensa de Israel desarrollaron sus propios planes multianuales —como Gideon (2016–2020) y luego Momentum bajo Aviv Kochavi— sin una guía estratégica aprobada.
Otras agencias de seguridad también improvisaron sus propios lineamientos a partir de declaraciones políticas o evaluaciones de situación, generando lo que el informe describe como un proceso fragmentado, con falta de coordinación y sin prioridades nacionales claras.
El contralor advierte que esta brecha institucional aumentó el riesgo de “puntos ciegos estratégicos”, errores en la evaluación de amenazas y una falsa sensación de disuasión frente a adversarios como Hamás.
En ese sentido, Englman concluye que el ataque del 7 de octubre de 2023, liderado por Hamás desde Gaza, derrumbó los tres pilares del paradigma israelí no escrito —disuasión, alerta temprana y defensa—, citando declaraciones previas de distintos líderes políticos y militares que aseguraban haber restaurado la disuasión tras operaciones previas en Gaza.
“El exceso de confianza en una doctrina implícita, no revisada ni formalmente adoptada, condujo a una falla estratégica de gran magnitud”, advierte el informe.

