Itongadol/Agencia AJN.- (Por Natalie Lisbona – Daily Mail) Incluso en medio de las atrocidades de la masacre del 7 de octubre de 2023, hubo un momento que se destacó por su horror: un niño disfrutando del secuestro y asesinato de una joven israelí. El niño, que llevaba una remera roja y blanca, se encontraba entre la multitud que celebraba con júbilo en Gaza mientras el cuerpo sin vida, semidesnudo y ensangrentado de la joven era exhibido en la parte de atrás de una camioneta.
Se trataba de Shani Louk, de 22 años, una de los cientos de hombres y mujeres asesinados por los terroristas palestinos en el festival de música Nova. Su familia pudo reconocer su cuerpo mutilado por los tatuajes distintivos de sus piernas y sus trenzas.
La multitud se reunió alrededor de la camioneta, golpeando con los puños el cuerpo de la joven y también los de otras víctimas, mientras se burlaban de ellos. El niño de la camiseta roja y blanca, que parecía tener apenas unos pocos años de adolescencia, se inclinó sobre la camioneta y escupió el cadáver de Shani.
Cualquiera que observara la escena no podía evitar preguntarse: ¿cómo puede un niño llegar a actuar con una crueldad tan inhumana? Es una pregunta de la que depende el futuro de Gaza y cualquier esperanza de paz en la región.
Hay demasiadas pruebas de cómo el extremismo de Hamás —la organización terrorista proscripta que estuvo en el poder durante casi 20 años— capturó a generaciones enteras, adoctrinándolas en una ideología extremista que impone violencia, odio y muerte.
Peor aún, lo hizo gracias a la generosidad de los contribuyentes británicos, ya que durante las últimas dos décadas cientos de millones de libras de los gobiernos del Reino Unido llegaron al organismo de la ONU que administra muchas de las escuelas de Hamás.
Ahora, una investigación de The Mail on Sunday (MoS) reveló cómo la organización terrorista, desde que tomó el control de Gaza en 2007, dedicó su sistema educativo a adoctrinar a los niños en su ideología yihadista.
Múltiples civiles gazatíes relataron valientemente cómo Hamás se apoderó de las escuelas, la cultura y los lugares de entretenimiento familiar, y cómo la “cultura de la muerte” perjudicó a la sociedad palestina, siendo los niños las principales víctimas.
Algunos ahora están alzando la voz, a enorme riesgo personal, para advertir que el espacio para una educación independiente está desapareciendo y pedir ayuda antes de que sea demasiado tarde para otra generación de niños.
Desde que tomó el poder, Hamás intentó adoctrinar a los jóvenes a través de campamentos de verano militares, escuelas y mezquitas, además de su influencia sobre la vida en el territorio.
Una madre de 29 años, Shireen (no es su verdadero nombre), que tiene dos hijos, habló con el MoS desde el interior de Gaza, arriesgando su vida, y describió cómo vio cambiar el territorio después de que Hamás tomara el poder y cómo, años más tarde, comenzó a temer que la misma ideología estuviera llegando a su propia casa.
El momento que más la asustó ocurrió cuando su hijo regresó de estudiar en una mezquita: “Bajo Hamás, se convirtió en un plan de estudios de terrorismo. Les enseñan terrorismo, matar y el camino de la muerte. Hay un racismo extremo y les enseñan cómo matar y cómo luchar contra los judíos. Enviamos a nuestros hijos a la mezquita para aprender religión y el Corán y acercarse a Dios Todopoderoso. Me sorprendió que nuestros hijos regresaran de la mezquita sabiendo cómo morir”.
Luego llegaron las palabras de su propio hijo pequeño que la horrorizaron. “Me dijo: ‘Cuando me convierta en un mártir, recibiré huríes [una descripción islámica del paraíso]’. No tenía ni diez años. Me pregunté cómo un niño de su edad podía tener esas cosas en la cabeza”.

Horrorizada, Shireen comenzó a enseñarle en casa. “No quiero que vaya a la mezquita y le metan en la cabeza ideas sobre terrorismo, muerte y asesinatos, sobre cómo luchar y cómo entrar al paraíso”.
Pero Shireen dice que otra familia que vivía cerca ya había experimentado la pesadilla que ella temía para su propio hijo: “Su hijo tenía 15 años. Solía ir a la mezquita para recibir educación. Era muy religioso”.
La familia vivía al este de Gaza, cerca de la frontera con Israel. Según Shireen, grupos militantes palestinos suelen alentar a la gente a acercarse o cruzarla, y al adolescente le dieron un arma y se dirigió hacia la frontera para atacar a soldados israelíes.
“Lo mataron”, cuenta con tristeza. Un soldado israelí le disparó. Es un destino absurdo.
En otro caso, Amin Abed, de 40 años, lleva las cicatrices del adoctrinamiento de niños por parte de la organización terrorista palestina. Escapó de Gaza a Emiratos Árabes Unidos después de ser golpeado por miembros de Hamás. Amin fue testigo de cómo el sistema educativo quedó sometido a la ideología extremista del grupo.
“Cuando Hamás llegó al poder, se mantuvo el mismo plan de estudios, mientras que el proceso educativo comenzó gradualmente a adaptarse a las ideas, el extremismo y la ideología organizativa de Hamás”, afirmó Amin.
En 2012/13, las autoridades de Gaza dirigidas por Hamás introdujeron Al-Futuwwa —traducido como “juventud” o “juventud masculina”— en las escuelas secundarias públicas, impartiendo a los adolescentes varones instrucción semanal de estilo militar junto con sus estudios.
The Guardian informó en ese momento que unos 37.000 jóvenes de entre 15 y 17 años participaban en clases semanales impartidas por instructores de los servicios de seguridad controlados por Hamás, en las que los alumnos se familiarizaban con fusiles Kalashnikov, explosivos y otras armas.
El programa se complementaba con campamentos voluntarios en los que los jóvenes recibían entrenamiento adicional con armas.
Funcionarios de Hamás defendieron el programa como educativo y disciplinario, mientras que un grupo de derechos humanos con sede en Gaza advirtió que estaba fomentando una “cultura militar”.
“El mensaje central de este programa Al-Futuwwa era que ‘la muerte es nuestra máxima aspiración en Gaza’”, señaló Amin, quien detalló que a través de esta creencia fundamental Hamás creó un amplio sector de la sociedad que glorificaba y santificaba la muerte, cuyo resultado fueron personas cuyo principal objetivo pasó a ser la yihad, luchar y matar judíos.
“Estos programas se volvieron obligatorios en las escuelas, e incluso el ministro del Interior de Hamás intervenía para imponer estos planes de estudio y esta mentalidad. Un amigo cercano fue reclutado por Hamás y le llenaron la cabeza de una retórica cargada de odio, hasta el punto de que, en 2007, le disparó a su propio padre, alegando que luchaba contra la incredulidad y la tiranía porque su padre se oponía a Hamás”, agregó.
La radicalización de una generación no debería sorprender a nadie que haya leído los libros de texto escolares palestinos
Un libro de texto de octavo grado en la Franja enseña lectura, gramática y vocabulario mediante un pasaje que describe a terroristas suicidas con “cinturones explosivos” y dagas cortando las gargantas de israelíes. También insta a los alumnos a no olvidar la imagen de judíos quemados.
Otro libro de texto, esta vez de quinto grado sobre Educación Islámica, contiene un capítulo sobre las primeras mujeres defensoras del islam y relata cómo una mujer apuñaló hasta matar a un hombre judío e instruye a los alumnos a “imitar” su ejemplo y el de otras mujeres.
Estos ejemplos y muchos otros fueron revelados por la ONG israelí IMPACT-se (Instituto para el Monitoreo de la Paz y la Tolerancia Cultural en la Educación Escolar). Sus devastadores informes criticaron duramente a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que administraba cientos de escuelas para 300.000 niños antes de la guerra, por hacer la vista gorda ante la radicalización y el antisemitismo abierto en el sistema educativo del enclave costero palestino.

Todo esto ocurría gracias a fondos provenientes de Gran Bretaña y Occidente
El último gobierno conservador británico —junto con Estados Unidos, Italia, Canadá y Australia— suspendió la financiación de UNRWA cuando surgieron acusaciones de que una docena de sus empleados participaron en el ataque del 7 de octubre.
Sin embargo, apenas un mes después de ganar las elecciones generales, el Partido Laborista puso fin a la suspensión al comprometer 21 millones de libras para el controvertido organismo de la ONU.
Marcus Sheff, director ejecutivo de IMPACT-se, subrayó: “El 7 de octubre de 2023, los graduados de este sistema educativo pusieron en práctica muchos de los mensajes que habían recibido en las aulas y cometieron actos horribles. Los libros de texto que están en el centro de este adoctrinamiento son publicados por la Autoridad Palestina, y el hecho de que Hamás haya decidido utilizarlos en sus escuelas año tras año demuestra exactamente lo peligrosos que son’’.
“Cualquiera que esté interesado en un futuro pacífico para la región debe exigir una reforma integral del plan de estudios palestino. Cualquier otra cosa corre el riesgo de sentar las bases para otro 7 de octubre”, añadió Sheff.
En medio de la destrucción, algunos gazatíes intentaron, con considerable riesgo para su seguridad, cambiar las cosas. Temiendo lo que años de gobierno de Hamás podrían significar para la próxima generación, padres y educadores comenzaron a realizar sus propios intentos de cambiar la manera en que se enseña a los niños.
En el este de Rafah, una zona bajo control militar israelí, un grupo palestino armado contrario a Hamás, dirigido por Yasser Abu Shabab, estableció una escuela en la que estudian unos 130 niños desplazados, desde nivel inicial hasta séptimo grado.
“Queremos crear una generación de estudiantes, no de terroristas”, declaró un miembro de alto rango de las fuerzas de Abu Shabab a The Times of Israel.
Imágenes tomadas dentro de las aulas muestran a niños aprendiendo sobre igualdad, libertad y coexistencia. A su vez, un profesor les dice a los alumnos que no se debe discriminar a las personas por su religión o etnia, mientras que otra docente afirma que ella y otras personas como ella “anhelan paz, esperanza y seguridad”.
En este contexto, el profesor Hussein al-Deek, de la Universidad Moderna de Ramallah, expresó: “Ahora Gaza debe abrirse al mundo y los centros de adoctrinamiento ideológico deben ser desmantelados. Deben abrirse centros de arte, entretenimiento y música, y las instituciones educativas y los planes de estudio escolares deben quedar fuera del control de cualquier grupo extremista’’.
Si el sistema educativo permanece cerrado, sostuvo al-Deek, la ideología de Hamás continuará extendiéndose incluso entre “palestinos comunes que no son políticos ni miembros de ningún partido… que adoptaron el discurso de odio hacia el otro”.
La relevancia del Consejo de Paz en la reforma de las escuelas de Gaza
Presidido por Donald Trump, el Consejo de Paz supervisará la transición de la Franja después de la guerra, incluida la gobernanza, la seguridad, la desmilitarización y la reconstrucción.
En ese sentido, un funcionario declaró al MoS: “La visión del presidente, tal como está representada en el plan —y respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU—, habla específicamente de la importancia crítica de la desradicalización. El Comité Nacional para la Administración de Gaza es el futuro gobierno tecnocrático palestino en Gaza, que está desarrollando nuevos planes de estudio, nuevos protocolos educativos y esfuerzos para promover la paz social y la reintegración de Gaza en la región”.
El éxito de sus esfuerzos y de los de los valientes educadores y padres de Gaza no se conocerá durante décadas, hasta que los niños pequeños nacidos en medio de la guerra sean hombres jóvenes.
Para evitar otra masacre como la del 7 de octubre, es imperativo que no lleguen a la adultez cargando con ese odio.
The brave Gazans daring to condemn Palestinian schools that teach their children to ‘slit the throats of Israelis’… even in so-called grammar lessons

