Itongadol.- Algunas facciones palestinas comenzaron a transferir armas ligeras al ejército libanés desde un campamento de refugiados en las afueras de Beirut, como parte de un plan anunciado hace tres meses. Sin embargo, Hamás y la Yihad Islámica rechazan vincularse al proceso y aseguran que su arsenal seguirá ligado a la causa palestina.
Itongadol.- Algunas facciones palestinas dieron un primer paso hacia el desarme en Líbano al entregar al ejército un lote inicial de armas ligeras provenientes de un campamento de refugiados en las afueras de Beirut. La medida forma parte de un plan anunciado hace tres meses por las autoridades libanesas para reducir la presencia armada en los campamentos palestinos, que desde hace décadas funcionan como enclaves con autonomía parcial y con fuerte presencia de grupos armados.
Según testigos, un vehículo estilo pickup abandonó el campamento cargado con bolsas en las que se transportaban armas de diverso calibre. En algunas de ellas sobresalían culatas de ametralladoras, en lo que fue descrito como un gesto simbólico más que un traspaso masivo de armamento. El gobierno libanés busca con este proceso reforzar su control sobre zonas tradicionalmente dominadas por facciones palestinas y disminuir el riesgo de choques internos o enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

La entrega, sin embargo, está lejos de representar un consenso entre todas las organizaciones palestinas presentes en el país. Voceros de Hamás y de la Yihad Islámica Palestina evitaron responder a consultas sobre su posición, aunque un comunicado distribuido por representantes de las facciones agrupadas en Líbano buscó marcar distancia con la iniciativa.
“El traspaso de armas es un asunto interno de la organización Fatah y no guarda relación, ni cercana ni lejana, con la cuestión de las armas palestinas en los campamentos”, señaló el texto. El comunicado insistió en que “nuestro armamento siempre ha estado y seguirá estando vinculado al derecho al retorno y a la justa causa palestina, y permanecerá así mientras la ocupación continúe sobre suelo palestino”.
El proceso de desarme de los campamentos palestinos en Líbano es una cuestión sensible desde hace décadas. Estos espacios, creados tras la guerra árabe-israelí de 1948, concentran a cientos de miles de refugiados y en muchos casos han funcionado como bases de operaciones de grupos armados. La presencia de armamento en su interior ha generado tensiones recurrentes con el Estado libanés, que históricamente ha tenido un control limitado en estas zonas.
La iniciativa actual, impulsada por las autoridades libanesas, busca equilibrar la presión internacional por reforzar la soberanía nacional con la necesidad de mantener relaciones estables con las facciones palestinas. Analistas señalan que, más allá del gesto inicial de entrega de armas, el verdadero desafío será lograr que grupos como Hamás y la Yihad Islámica acepten reducir su arsenal, algo que hasta ahora no han considerado.
Aunque los primeros movimientos son presentados como una señal de buena voluntad, persisten dudas sobre la viabilidad del plan a largo plazo. El hecho de que el traspaso se limite a un solo vehículo con armamento ligero evidencia que se trata más de una etapa de prueba que de un cambio estructural. Para Líbano, alcanzar el desarme efectivo en los campamentos palestinos será un proceso largo y plagado de obstáculos políticos, tanto internos como regionales.

