Itongadol.- El exministro de Asuntos Exteriores de Irán, Manouchehr Mottaki, advirtió este martes que el Parlamento iraní «tiene el dedo en el gatillo» para retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) si tres países europeos cumplen su amenaza de imponer sanciones contra la República Islámica. La contundente declaración, difundida por la agencia semioficial Defa Press, representa la postura más dura expresada hasta ahora por un alto funcionario iraní en la actual crisis nuclear.
La advertencia llega en respuesta a la carta conjunta que Reino Unido, Francia y Alemania (el grupo E3) enviaron esta semana al Consejo de Seguridad de la ONU, donde comunicaron su disposición a activar el «mecanismo de reactivación» (snapback) antes del 31 de agosto. Este procedimiento, contemplado en el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA), permitiría restablecer automáticamente todas las sanciones internacionales contra Irán que habían sido levantadas. Fuentes diplomáticas europeas consultadas por Reuters confirmaron que la medida busca presionar a Teherán para que detenga su enriquecimiento de uranio al 60%, nivel cercano al necesario para armamento nuclear.
Mottaki, quien dirigió la diplomacia iraní entre 2005 y 2010 y actualmente preside la comisión de política exterior del Parlamento, fue categórico: «Si el E3 ejecuta esta amenaza, presentaremos un proyecto de ley para abandonar no solo el JCPOA, sino también el TNP y el acuerdo de salvaguardias con el OIEA». Según explicó a la prensa local, esta respuesta podría aprobarse «en menos de 24 horas» gracias al apoyo mayoritario de los diputados conservadores. El TNP, ratificado por Irán en 1970, es el pilar del sistema global de control nuclear y su abandono sería un terremoto geopolítico.
Expertos consultados por el diario reformista Shargh advierten que esta escalada retórica refleja la profundidad de la crisis. «Mottaki habla en nombre del ala dura del establishment», señaló el analista nuclear Fereydoun Barkeshli, exdelegado iraní ante el OIEA. «Un retiro del TNP permitiría a Irán expulsar a los inspectores internacionales y acelerar su programa sin restricciones». Datos oficiales muestran que Irán ya acumula 142 kg de uranio enriquecido al 60% – suficiente para tres artefactos nucleares si se purifica al 90%.
La tensión se agrava por el calendario político: el JCPOA expira formalmente en octubre, y las elecciones presidenciales estadounidenses de noviembre reducen las opciones diplomáticas. Mientras el canciller iraní Hossein Amir-Abdollahian acusa a Europa de «chantaje», fuentes del Elíseo admitieron a AFP que el snapback sería «el último recurso» para evitar que Irán alcance capacidad nuclear militar. Paralelamente, el OIEA reportó esta semana nuevos obstáculos para inspeccionar instalaciones clave, incluyendo el hallazgo de trazas de uranio en sitios no declarados.
El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Matthew Miller, calificó las declaraciones de Mottaki como «provocaciones peligrosas», mientras que Rusia y China – socios del JCPOA – instaron a ambas partes a «evitar medidas irreversibles». Analistas del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS) advierten que, de materializarse estas amenazas, el escenario más probable sería una carrera nuclear regional, con Arabia Saudita y Turquía acelerando sus propios programas.

