Itongadol/Agencia AJN.- El embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, se reunió este lunes con el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, para agradecerle, en nombre del pueblo estadounidense, “por la asistencia sin precedentes a las agencias militares y de inteligencia de EE. UU. que llevaron a cabo una histórica misión de rescate de nuestra tripulación aérea en Irán’’.
Así lo expresó el diplomático estadounidense en una publicación en X (antes Twitter), en la que señaló que las fuerzas especiales estadounidenses realizaron una “operación brillante” y que las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) y el Mossad fueron “socios de ayuda en la misión”.
El rescate
Las fuerzas especiales de Estados Unidos llevaron a cabo una arriesgada incursión en territorio enemigo para rescatar a un aviador estadounidense herido, derribado sobre el suroeste de Irán. El presidente Donald Trump lo celebró este domingo en redes: “¡LO TENEMOS!”, tras una carrera de 36 horas para localizar al piloto antes de que fuera capturado por fuerzas iraníes.
El piloto formaba parte de la tripulación de un F-15E derribado el viernes, lo que según funcionarios estadounidenses constituyó una de las operaciones de rescate más complejas en la historia militar de EE. UU.
Mientras que el piloto fue rescatado el mismo día, los comandos estadounidenses alcanzaron al oficial de armas solo el sábado por la noche, evacuándolo en aviones de reemplazo después de que la aeronave original no pudiera despegar y tuviera que ser destruida por las fuerzas especiales.
Trump detalló que el oficial de armas, un coronel no identificado, estaba “sano y salvo” luego de pasar más de un día “tras las líneas enemigas en las traicioneras montañas de Irán, perseguido por nuestros enemigos”.
“El ejército estadounidense envió decenas de aeronaves con las armas más letales del mundo para recuperarlo. Sufrió heridas, pero estará bien”, remarcó el mandatario.
Según informes, el rescate se realizó con cobertura aérea intensa y los comandos dispararon para mantener a las fuerzas iraníes alejadas, aunque no se produjo un enfrentamiento directo.
Cientos de soldados de operaciones especiales participaron en la misión, considerada una de las más desafiantes en la historia militar estadounidense.

