Itongadol/Agencia AJN.- Eitan Horn, uno de los últimos rehenes vivos liberados del cautiverio de Hamás en octubre de 2025, describió el impacto psicológico de su secuestro y, en particular, el momento en que su hermano Iair Horn fue liberado mientras él permanecía en Gaza. El testimonio fue brindado en una entrevista en hebreo con el Canal 12 de Israel.
Eitan y Iair fueron secuestrados durante el ataque del 7 de octubre de 2023, junto a miles de israelíes, mientras que un tercer hermano, Amos, logró salvarse. Durante las primeras dos semanas de cautiverio, los hermanos permanecieron separados y sin información sobre el destino del otro, hasta que se cruzaron de manera fortuita.
“Lo vi de lejos. Nos miramos y entendimos de inmediato que no podíamos decir que éramos hermanos”, relató Eitan. Según explicó, temían que su vínculo familiar fuera utilizado por los captores como una herramienta de presión. “No dijimos nada. Él me vio, se tranquilizó, y eso nos dio fuerzas para seguir”, agregó.
Tras la liberación de mujeres y niños durante la tregua de noviembre de 2023, Eitan e Iair volvieron a estar juntos y se convirtieron en los únicos hermanos retenidos simultáneamente en cautiverio. Desde ese momento, según el relato, los terroristas comenzaron a utilizar su relación como un mecanismo de tortura psicológica constante.
“Era una carta para ellos: humillarnos, preguntarnos si debían dejarme a mí y liberar a Iair, o ejecutarlo a él y no a mí”, explicó Eitan. Días antes de la liberación de su hermano, un comandante de Hamás ingresó al túnel donde estaban retenidos y les anunció que dos rehenes de su grupo serían liberados, para luego provocarles: “¿Quién creen que merece salir?”.
Eitan aseguró que ninguno de los rehenes se señaló a sí mismo como candidato a la liberación. Una semana después, llegó lo que describió como “el momento más feliz de esos dos años”: el anuncio de que Iair regresaría a su hogar. Sin embargo, la alegría estuvo atravesada por el dolor. “Sabía que para Iair empezaba su verdadera pesadilla. Se iba dejándome ahí, sabiendo en manos de quién me dejaba”, afirmó.
Por su parte, Iair sostuvo que el día de su liberación fue “el peor de los 738 días”, por haber tenido que abandonar a su hermano en cautiverio.
Eitan también relató las condiciones extremas de supervivencia, incluyendo la escasez de alimentos. Contó que aceptó humillaciones por parte de los terroristas con el objetivo de conseguir algo más de comida para el grupo. “Dejé que se rieran de mí, que me humillaran, que me hicieran bailar. Pero si después conseguíamos dos dátiles más, entonces había cumplido mi objetivo”, señaló.
Durante el cautiverio perdió 64 kilos y pasó largos períodos sin moverse. En una ocasión, los captores obligaron a los rehenes a caminar durante 12 horas a través de túneles subterráneos. “Estuve dos años bajo tierra, sin sol, sin aire, sin noche ni día, sin oír pájaros. Nadie va a entender jamás lo que vivimos ahí”, concluyó.

