Itongadol.- El jefe del Comando Sur de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), mayor general Yaniv Asor, reconoció públicamente la existencia de “desacuerdos” entre los altos mandos militares en relación con la conducción de la guerra en la Franja de Gaza, en medio de versiones sobre fuertes tensiones internas y diferencias de criterio sobre el uso de la fuerza.
Durante una ceremonia en memoria de los soldados caídos de la Brigada Blindada 401, Asor declaró que “la lucha en Gaza muchas veces va acompañada de tensión, y a veces también de desacuerdos entre diferentes actores”. Sin embargo, aclaró que se trata de diferencias “con las mejores intenciones”, y destacó que son parte de discusiones “sustanciales y profesionales”, impulsadas por la voluntad común de “hacer lo correcto para la seguridad del Estado de Israel”.
Los comentarios del general se conocen luego de una publicación del diario Yediot Ahronot que reveló un cruce entre Asor y el comandante de la Fuerza Aérea israelí, el mayor general Tomer Bar, durante una videollamada realizada hace unos diez días. Según el reporte, Asor habría exigido a Bar que dejara de anular decisiones suyas sobre ataques aéreos en Gaza. Bar, según se informó, ha intervenido en varias ocasiones para cancelar bombardeos ante el aumento de reportes sobre víctimas civiles desde marzo, lo que generó una creciente tensión entre ambos jefes militares.
En ese encuentro, Asor habría expresado con frustración: “Ustedes allá en Tel Aviv están desconectados de lo que ocurre en el terreno”.
Aunque no hizo mención directa al incidente, las palabras de Asor también podrían referirse al malestar reportado entre el jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, y el primer ministro Benjamin Netanyahu. Según medios israelíes, Zamir se opone a los planes del premier de avanzar con una ocupación total de la Franja de Gaza, medida que sería debatida este jueves en una reunión clave del gabinete de seguridad en Jerusalem.
Las diferencias dentro del estamento militar reflejan el creciente dilema estratégico que enfrenta Israel en su prolongada operación en Gaza, especialmente ante las presiones internacionales por la situación humanitaria y los cuestionamientos sobre la sostenibilidad de una presencia militar prolongada en el enclave.

