Itongadol/Agencia AJN.- Un nuevo estudio realizado en comunidades israelíes cercanas a las fronteras norte y sur reveló un fuerte deterioro emocional y psicológico entre niños y adolescentes que crecieron bajo amenazas constantes de cohetes, sirenas y ataques terroristas.
La investigación, desarrollada durante los últimos dos años por la organización Israeli Social Platform, advirtió sobre “un deterioro multidimensional en la resiliencia emocional y el funcionamiento de niños y jóvenes israelíes”, especialmente en localidades cercanas al Líbano y Gaza.
Para miles de menores en el norte y sur de Israel, el sonido de las alarmas y explosiones “ya no es una interrupción, sino el ruido de fondo de la vida cotidiana”, señaló el informe.
Entre los principales hallazgos, el estudio indicó que el 43% de los padres de niños de hasta tres años en zonas del norte reportaron signos severos de angustia emocional, incluyendo sobresaltos extremos ante ruidos, ansiedad de separación y trastornos del sueño.

En niños y adolescentes en edad escolar, particularmente en regiones como los Altos del Golán y la ciudad de Ma’alot-Tarshiha, más del 18% presentó dificultades emocionales moderadas o severas.
Además, otro 30% mostró problemas de atención y concentración similares al TDAH, asociados al estrés crónico y la ansiedad provocados por la guerra continua.
La situación también preocupa en el sur israelí. Según el estudio, en ciudades como Ashkelon existe una “necesidad urgente de procesar traumas y duelo”.
El informe señala que el 39% de los estudiantes que participaron en terapias grupales tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 debieron ser derivados a tratamientos clínicos más intensivos debido a desbordes emocionales y problemas de conducta.
“Desde el 7 de octubre vivimos una situación en la que los niños sufren una y otra vez, no solo por rondas de enfrentamientos, sino porque estamos inmersos en una guerra prolongada”, explicó Josef Fertouk, psicólogo y vicepresidente de estrategia de Israeli Social Platform.
Las entrevistas para el estudio se realizaron también durante la reciente guerra con Irán, cuando cientos de misiles balísticos fueron lanzados contra Israel y miles de cohetes impactaron principalmente en el norte del país.
Aunque en gran parte de Israel existen refugios y sistemas de alerta más desarrollados, en el norte el tiempo de advertencia suele ser mínimo, lo que obligó a muchas familias evacuadas tras el 7 de octubre a vivir durante meses en refugios o bajo temor permanente.
El director ejecutivo de la organización, Shaltiel Sebban, advirtió que “la necesidad es hoy mayor que nunca” y remarcó que los niños afectados “todavía no lograron volver a una rutina normal”.
“El objetivo no es solo regresar a la situación previa al 7 de octubre, sino ayudar a que el norte y el sur vuelvan a crecer y permitir que estos niños superen lo vivido”, afirmó.
Tanto Sebban como Fertouk sostienen que el gobierno israelí tiene dificultades para responder a la magnitud de la crisis y que los recursos para tratamientos psicológicos siguen siendo insuficientes.
“Siempre faltará dinero para tratar a todos. Por eso es fundamental identificar exactamente quién necesita ayuda y qué tipo de intervención requiere”, explicó Fertouk.
La organización desarrolla actualmente programas de asistencia psicológica y apoyo emocional para menores, familias y docentes, financiados en parte por organizaciones filantrópicas judías internacionales.
Según los responsables del estudio, la situación podría agravarse aún más tras la guerra con Irán, que llevó el impacto del conflicto también a grandes áreas metropolitanas como Tel Aviv.
“Tenemos miedo de que surja una generación completamente perdida, jóvenes que pasaron largos períodos en refugios rodeados de explosiones y misiles”, concluyó Sebban.

