Itongadol/Agencia AJN.- La empresa Bazan Group informó a la Bolsa de Valores de Tel Aviv que los daños provocados por el ataque con misiles iraníes a su refinería en la bahía de Haifa ascienden a cerca de 200 millones de dólares. Según detalló, ya recibió un anticipo de 160 millones de shekels (unos 48 millones de dólares) para comenzar con las reparaciones.
El ataque impactó directamente en la unidad de generación eléctrica de la refinería, clave para la producción de vapor y electricidad de todo el complejo. La empresa indicó que la evaluación de daños aún es preliminar, basada en información y planes de trabajo actuales, y que restaurar la operación tras una interrupción externa súbita es un proceso complejo, con costos y compensaciones aún inciertos.
Tres empleados murieron durante el ataque. Se encontraban dentro del área más protegida de las instalaciones, pero una parte del edificio colapsó debido al fuego. Las víctimas quedaron atrapadas bajo los escombros, y las autoridades estiman que fallecieron por inhalación de humo y exposición al calor extremo.
Tras el ataque, Bazan suspendió completamente las operaciones de la refinería y de sus subsidiarias. La empresa trabaja junto a la Corporación Eléctrica de Israel, que respondió de inmediato para restablecer el suministro de energía en el lugar. Aún se está evaluando la magnitud total del daño y las mejores formas de abordar la rehabilitación.
Para acelerar el proceso de reconstrucción, el Ministerio del Interior otorgó a Bazan una exención especial de permisos de construcción para levantar nuevas unidades en el sitio. La medida, permitida por ley en casos excepcionales de interés nacional, evita las revisiones ambientales habituales diseñadas para minimizar riesgos sanitarios y ecológicos.
La exención generó críticas, entre ellas las del intendente de Haifa, Yona Yahav, quien volvió a exigir el traslado de la planta fuera de la ciudad. “Esto es una irresponsabilidad sin precedentes. Bazan representa un peligro claro e inmediato para los residentes de Haifa. La planta debe ser reubicada según lo resuelto por el gobierno. Los ciudadanos no serán rehenes de decisiones populistas y temerarias”, advirtió.

