Itongadol/Agencia AJN.- Una entrevista con un exportavoz del primer ministro Benjamin Netanyahu sobre la filtración de documentos clasificados acapara los titulares en Israel y desató reacciones en todos los partidos políticos.
Eli Feldstein está imputado de graves violaciones a la seguridad nacional por la filtración de documentos clasificados y una campaña de influencia catarí en la Oficina del Primer Ministro.
La filtración al periódico alemán Bild en septiembre de 2024 habría tenido como objetivo influir en la opinión pública israelí y reducir la presión sobre el primer ministro sobre la cuestión de los rehenes.
En ese momento, Netanyahu deslizó en una conferencia de prensa que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) le habían ocultado deliberadamente la información de ese documento filtrado.
El 31 de agosto de 2024, las FDI descubrieron los cadáveres de seis rehenes que habían sido ejecutados por sus captores de Hamás uno o dos días antes, cuando detectaron a las fuerzas israelíes operando en las cercanías, para asegurarse de que no fueran rescatados, como había ocurrido unos días antes con el beduino Qaid Farhan al-Qadi.
El descubrimiento de los cadáveres provocó indignación en Israel, lo que dio lugar a las mayores manifestaciones en los dos años de guerra, con estimaciones de más de 500.000 personas congregadas en diversos puntos de protesta el 1° de septiembre, además de una huelga general.

En ese contexto, Feldstein filtró una evaluación clasificada de inteligencia de meses antes que especulaba que Hamás estaba utilizando la cuestión de los rehenes para manipular al público israelí y dividirlo.
La filtración desanimó las protestas y la presión sobre Netanyahu para llegar a un acuerdo sobre los rehenes disminuyó rápidamente.
Feldstein no estaba autorizado a ver los documentos clasificados en cuestión. Tampoco era empleado directo de la Oficina del Primer Ministro, ya que no contaba con la autorización de seguridad necesaria. Supuestamente, su salario lo pagaba un lobista estadounidense con conexiones en Catar.
El segundo escándalo se refiere a una supuesta campaña de influencia qatarí en la Oficina del Primer Ministro, que involucra a Feldstein y a otras dos figuras consideradas muy cercanas a Netanyahu, su asistente Jonatan Urich y el lobista Yisrael (“Srulik”) Einhorn.
Una investigación periodística reveló una estrecha coordinación entre estos últimos para publicar declaraciones a la prensa israelí que aparentemente reflejaban las opiniones de altos funcionarios de seguridad, coincidían con las prioridades cataríes y, con frecuencia, menospreciaban el rol de Egipto en las negociaciones por los rehenes.
La agencia de relaciones públicas de Einhorn había recibido pagos de Catar para promover la imagen del país en el período previo al Mundial de fútbol de 2022.

