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Hadassah, un espacio interconfesional y de coexistencia que constituye un ejemplo en Medio Oriente

Por Martin Klajnberg
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Foto de tapa: de izquierda a derecha: Daniel Berliner (director de Iton Gadol), Malena Cohen-Cymberknoh (directora del Servicio de Neumonología Pediátrica) y Jorge Diener (director de Hadassah Internacional)

Itongadol/Agencia AJN.- (Por Daniel Berliner) Recorrer los pasillos del Centro Médico Hadassah es una experiencia única. Ante la reciente internación de Saeb Erekat, funcionario de la Autoridad Palestina, la situación generó asombro en algunos sectores.

Sin embargo, muchos palestinos son médicos, auxiliares y enfermeros en Hadassah, e inclusos los pacientes palestinos se atienden normalmente como cualquier ciudadano israelí y con los mismos derechos.

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Abed Khalaileh, de origen palestino, director del Servicio de Trasplante de Riñón del Departamento de Cirugía General de Hadassah.

Un ejemplo de esto es el caso del doctor de origen palestino Abed Khalaileh, director del Servicio de Trasplante de Riñón del Departamento de Cirugía General en el hospital Hadassah de Ein Kerem. “El hospital Hadassah es como un Arca de Noé, porque aquí se ven árabes, judíos y cristianos. Tenemos gente que viene de los territorios palestinos desde Tulkarem, Ramallah, Hebron, Kalkilia que les enseñamos y si tienen dificultades en su zona nosotros vamos y los ayudamos”, expresó durante una entrevista que mantuvo con la Agencia AJN en Jerusalem.

“Yo veo cómo mis colegas luchan por cada paciente, no importa de dónde viene, qué hizo, quién es su familia. Y no por razones políticas, sino porque todos los seres humanos merecen la mejor atención médica posible”, destacó.

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Víctor Kukali, camillero de quirófano de origen palestino.

Otro ejemplo fue conocer a Víctor Kukali, un camillero de quirófano palestino que trabaja allí desde hace 20 años. “Soy el primer palestino que trabaja en el hospital Hadassah”, aseguró a la Agencia AJN. “Vengo cada día desde Beit Lejem y tengo un permiso especial, el cual renuevo cada seis meses, y una vez por año debo renovar mi permiso de trabajo del Ministerio de Salud de Israel. Creo que el hospital Hadassah es el sitio donde se puede transmitir un mensaje de paz. Es el lugar donde le podemos decir a todo el mundo ‘nosotros podemos trabajar, vivir y estar juntos’. Al principio tenía temor, más que nada en cómo iban a tratarme, y así pasaron los meses y luego años y ya hace 20 años que estoy aquí”, relató.

Esto demuestra que la vocación de paz no es un hecho reciente, sino que son muchos los años donde esa convivencia se observa permanentemente en Hadassah.

No hace falta más que acercarse a la sala de espera del quirófano para observar cómo en forma simultánea judíos ortodoxos, musulmanes, palestinos y católicos comparten la sala. Cada uno reza a su DS, algunos con sus alfombras en el piso, otros con su kipá, otros con sus rosarios… y todo eso ocurre ininterrumpidamente las 24 horas del día, en diez metros cuadrados a la salida del quirófano. Es muy común y emotivo ver las madres palestinas conversando con los cirujanos israelíes al finalizar alguna intervención, ellos con el solideo (kipa) en sus cabezas y ellas con pañuelos y algunas incluso con sus velos y la cara tapada.

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Otras de las imágenes más conmovedoras pueden verse en el sector de pediatría de Hadassah, en el hall o sala de usos múltiples. Apenas uno llega y levanta mínimamente la vista, puede observar una locomotora y sus vagones de hierros en miniatura recorriendo a gran velocidad toda la sala, sobre una vía apenas por encima de los marcos de las puertas. Los niños viven un viaje imaginario con sus estaciones en medio de las paredes pintadas con globos y colores. Pero lo más maravilloso ocurre cuando una baja la vista y observa una gran mesa bajita, esas que usan los chicos con sillas pequeñas. Ahí están todos juntos, madres, padres y sus hijos, algunos papás árabes, otros ortodoxos judíos, palestinos, musulmanes: todos juntos en una gratificante convivencia y atmósfera de paz y armonía alrededor de la mesa.

Ese y muchos otros méritos -como su esfuerzo por mantener la igualdad en la prestación de tratamiento médico, su modelo ejemplar de cooperación y coexistencia y su perseverancia en construir puentes para la paz- le valieron a Hadassah la nominación para el Premio Nobel de la Paz en el año 2005 y siguen convirtiendo a la institución en un ejemplo de coexistencia en Medio Oriente.

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Por eso, en cada viaje me hago un momento para visitar ese oasis de Medio Oriente y recitar una plegaria frente a los imponentes vitroux de Marc Chagall en la sinagoga del hospital.

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