Itongadol.- Cientos de manifestantes, entre ellos exrehenes y familiares de israelíes aún cautivos en Gaza, se congregaron frente a la Oficina del Primer Ministro en Jerusalem mientras el gabinete de seguridad discutía la posibilidad de autorizar una ocupación militar total de la Franja de Gaza. La sesión fue calificada por funcionarios como un punto de inflexión en el curso de la guerra.
La protesta coincidió con un momento de creciente tensión entre las demandas de las familias por un acuerdo con Hamás y la presión de sectores políticos que impulsan una ofensiva total. En la Plaza Conjunta, epicentro de la manifestación, los participantes exigieron priorizar la liberación de los rehenes antes de profundizar la ofensiva militar.
“Están matando a los rehenes con esta presión militar”, gritaban algunos manifestantes. En Tel Aviv, frente a la sede del Likud, encendieron neumáticos como símbolo de desesperación. “Solo soy una madre que suplica que no sacrifiquen a su hijo”, dijo Anat Angrest, madre de Matan Angrest, aún retenido por Hamás. “Está siendo torturado. Nadie nos habla, ni siquiera hoy”.
Ilana Gritzewsky, exrehén liberada por medio de un acuerdo, acusó al gobierno de haber “decidido sacrificar a los cautivos”. Recordó que en el kibutz Nir Oz, Benjamin Netanyahu prometió traer a todos de regreso. “Ahora impulsa una ocupación total, sabiendo que los va a matar. Yo soy la prueba de que vuelven a través de acuerdos. No hay otra forma”.

En Jerusalem, Lishay Miran-Lavi, esposa de Omri Miran, advirtió que “la decisión de hoy puede ser una sentencia de muerte para nuestros seres queridos”.
Las manifestaciones se replicaron en Ra’anana y otras ciudades del país. En algunas, los familiares se encadenaron entre sí en señal de protesta.
Dentro del gabinete, se anticipa una fuerte división. Los ministros Bezalel Smotrich (Finanzas) e Itamar Ben-Gvir (Seguridad Nacional) exigen una ocupación total inmediata, incluso si Hamás ofrece negociar. Ben-Gvir argumentaría que “Israel no debe detenerse aunque Hamás se muestre dispuesto al diálogo”.
En contraste, figuras como el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, y el líder del partido Shas, Aryeh Deri —aunque sin voto—, se alinean con el alto mando militar, que prefiere usar la amenaza de ocupación como herramienta de presión, no como objetivo final.
El jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir, planea desaconsejar una ocupación total, advirtiendo que pondría en peligro a los rehenes, desgastaría aún más a las tropas israelíes y sumergiría al país en un conflicto prolongado. Zamir apoya una estrategia más contenida, centrada en cercar Gaza City, mantener operaciones de comando y dejar espacio para negociaciones.
Zamir encabezó más temprano una evaluación de seguridad multidireccional y declaró: “No estamos lidiando con teorías. Son asuntos de vida o muerte. Seguiremos actuando con responsabilidad, integridad y determinación”.
Aunque Netanyahu probablemente logre la aprobación del gabinete, algunos ministros buscan garantías de que no se pondrá en riesgo la vida de los rehenes. Miri Regev (Transporte) y Gila Gamliel (Ciencia y Tecnología) han apoyado previamente un acuerdo, pero su posición en la votación es incierta.
Aryeh Deri estaría mediando una solución intermedia: una campaña militar por etapas, en lugar de una ocupación inmediata. Deri se reunió con Netanyahu antes de la sesión, así como también lo hicieron Smotrich y Regev.
La decisión llega en un momento de creciente preocupación internacional y advertencias internas. Altos oficiales de defensa, citados por The New York Times, indicaron que las Fuerzas de Defensa de Israel no están preparadas para una ocupación total tras casi dos años de operaciones de alta intensidad, debido al desgaste de las tropas regulares y las reservas.
En declaraciones a FOX News, Netanyahu afirmó que Israel no tiene intención de anexar Gaza ni de imponer un régimen militar a largo plazo. “El objetivo es la destrucción de Hamás y el regreso de nuestros rehenes”, afirmó.

