Itongadol/Agencia AJN.- Mientras crecen los informes de inteligencia que apuntan a una renovada producción de misiles iraníes desde la guerra de junio, los analistas israelíes creen cada vez más que una nueva confrontación podría estar cerca.
Pero una nueva guerra podría encontrar a Israel menos equipado para defenderse de la aún potente amenaza de los misiles de Teherán que en esa ronda de combates de 12 días.
Ese conflicto expuso no solo la magnitud de la amenaza de los misiles de Irán, sino también los límites de las defensas. Mientras Teherán ha tomado medidas para reconstruir y ajustar sus operaciones, Israel y los Estados Unidos siguen limitados por el agotamiento de las reservas de interceptores THAAD (Defensa Terminal de Áreas a Gran Altitud) y los largos plazos de producción, una dinámica que, según los expertos, podría alterar fundamentalmente la próxima contienda.
“Es una preocupación muy real. Tanto Israel como los Estados Unidos utilizaron una cantidad inmensa de sus reservas de interceptores y aún estamos muy atrasados en la reposición para recuperar lo que teníamos antes”, declaró Ari Cicurel, director asociado de Política Exterior del Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA).
A su juicio, los combates dejaron una dura lección tanto para Israel como para sus aliados: «Lo que teníamos antes no es suficiente».
El gran volumen de interceptores necesarios expuso los límites de la defensa antimisiles ante ataques sostenidos y de alta intensidad, afirmó Cicurel.
Por otra parte, “se observa una creciente despriorización [militar estadounidense] de Europa y Medio Oriente, lo cual es definitivamente preocupante considerando las inmensas amenazas que aún persisten, con Rusia e Irán”, declaró a The Times of Israel.
Según Cicurel, el presidente estadounidense Donald Trump y su administración han centrado cada vez más su atención estratégica en otros lugares, particularmente en China y Venezuela.
“Lo que ha continuado es que la administración Trump [todavía ve] a Israel como un socio estratégico de los Estados Unidos”, añadió.
Pero para asegurarse el respaldo en un futuro conflicto con Irán puede ser necesario algo más que vínculos duraderos: “necesitamos ampliar aún más esa [sociedad] en el futuro, en la medida que Estados Unidos mire cada vez más hacia otras regiones”, porque Irán está “aprovechando la pausa” en las hostilidades con Israel para reponer su arsenal de misiles, advirtió Cicurel.
Por el contrario, Tal Inbar, un veterano experto en políticas de aviación, espacio y misiles, expresó escepticismo sobre los informes de un resurgimiento en la producción de misiles de Irán, incluido el de la NBC que afirmó que la República Islámica pronto podría alcanzar tasas de 3.000 al año: «Esas cifras son demasiado altas para cualquier país, no solo para Irán».
No obstante, «el ritmo de producción de interceptores THAAD en Lockheed Martin es de menos de 20 al año», dijo.

Los planes de adquisición del Pentágono actualmente contemplan la compra de tan solo 37 en 2026, solo una parte de la cantidad utilizada en la defensa de Israel durante el conflicto de 12 días.
A pesar de sus dudas sobre el ritmo de producción, Inbar enfatizó que «Irán, por supuesto, continúa produciendo misiles balísticos», señalando imágenes satelitales que indican que han comenzado a reconstruir sus instalaciones.
“Si la pregunta es: ‘¿tiene Irán la capacidad de lanzar un ataque masivo con misiles balísticos contra Israel?’, la respuesta corta es sí”, dijo, enfatizando que tales evaluaciones deben ser tratadas con cautela en medio de lo que describió como una exagerada información mediática.
Al mismo tiempo, Inbar advirtió que las verdaderas capacidades de Irán no pueden evaluarse únicamente por las cifras de producción, señalando los tipos de armas que Teherán ha decidido no emplear hasta ahora: misiles más sofisticados, incluidos los hipersónicos.
Aún así, enfatizó que no son un “arma milagrosa” y si bien cree que Irán podría optar por usarlos en un conflicto futuro, enfatizó que pueden ser derribados por los sistemas de defensa de Israel.
«En la última guerra, Israel tuvo una inmensa ventaja al lanzar ese ataque sorpresa. Si no es el caso en la próxima, ya sea porque Irán es capaz de reparar sus defensas aéreas, está mejor preparada o prefiere adelantarse -lo cual es una posibilidad muy real-, el curso inicial de la guerra podría prolongarse», explicó Cicurel.
Irán podría estar mejor posicionado para lanzar andanadas durante un período más largo, especialmente si Israel carece del elemento sorpresa. Ese cambio podría transformar la fase inicial de una rápida ventaja israelí en un intercambio prolongado y más igualado, con consecuencias desastrosas para ambas partes, dijo.
Según Inbar, el lanzamiento de 100 misiles por día por parte de Irán en el transcurso de unos pocos días sería “un desafío para interceptarlos”.
La dificultad radica en los límites inherentes a cualquier sistema de defensa cuando se enfrenta a ataques sostenidos y de gran volumen diseñados para agotar tanto las reservas de interceptores como la capacidad de respuesta.
“Nadie puede interceptar todos los misiles entrantes… No existe un sistema antimisiles al 100%, pero la defensa de un país se verá obstaculizada si recibe una gran cantidad”, afirmó.
Cicurel destacó la continua presencia de los aliados regionales de Irán como otra preocupación clave: “Obviamente, Israel sigue luchando contra (la organización terrorista libanesa) Hezbollah”. Además, “los hutíes están construyendo una amenaza de misiles balísticos que pronto podría incluso superar a la de Irán”.

