Itongadol.- Tres días antes de que la Knesset aprobara, el miércoles, en lectura preliminar el proyecto de «Ley del Kotel», el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ordenó la cancelación de una reunión del Comité Ministerial de Asuntos Legislativos, prevista para el lunes, donde debía debatirse, entre otros temas, el proyecto de ley del legislador Noam Avi Maoz, a petición del ministro de Justicia y de Asuntos Religiosos, Yariv Levin.
Actuó así para evitar la indignación de las comunidades conservadoras y reformistas de la Diáspora, y se decidió dar libertad de votación en la sesión del pleno.
Los fundamentos del proyecto de ley explican: «La Ley de Protección de los Lugares Sagrados tiene por objeto protegerlos de una profanación o de cualquier cosa que pueda perjudicar la libertad de acceso de los miembros de las religiones a sus lugares sagrados o dañar sus sentimientos hacia ellos».

«El artículo 4 de la ley establece que el Ministro de Asuntos Religiosos es responsable de su aplicación y que, previa consulta con los representantes de los miembros de las religiones interesadas, o a sugerencia de estos y con el consentimiento del ministro de Justicia, podrá promulgar reglamentos relativos a su aplicación. A lo largo de los años, parece que ha habido una falta de claridad respecto al término estipulado en la ley ‘representantes de los miembros de las religiones interesadas’. En consecuencia, se han propuesto diversas interpretaciones de ese término, que -a primera vista- parecen estar en total contradicción con la intención original del legislador», advierte.
«En consecuencia, se solicita modificar la ley y declarar explícitamente que la autoridad con la que se debe consultar sobre todos los lugares sagrados para la religión judía son los Grandes Rabinos de Israel, la máxima autoridad rabínica reconocida por la ley israelí», precisa el proyecto.

