Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Israel, Isaac Herzog, convocó una reunión de emergencia en la Residencia Presidencial para abordar el deterioro de las relaciones entre comunidades judías y árabes en el sur del país, en medio de un fuerte aumento de la violencia y disturbios recientes.
Durante el encuentro, del que participaron líderes municipales judíos y beduinos, Herzog afirmó que “es impensable que 11 ciudadanos árabes hayan sido asesinados en la última semana”, en referencia a la escalada de criminalidad dentro de la sociedad árabe israelí. Cuatro ciudadanos árabes fueron asesinados solo en la noche anterior, entre ellos un estudiante de medicina de 20 años en Ararat an-Naqab.
“Ellos merecen vivir con seguridad, al igual que los ciudadanos judíos del país”, sostuvo el mandatario, quien calificó la ola de violencia como “una catástrofe nacional y un desafío nacional”.
No obstante, Herzog subrayó que el eje central de la reunión fue el deterioro de las relaciones entre judíos y árabes en el Néguev, que —según dijo— han llegado en las últimas semanas a un “estado de emergencia”.
La convocatoria se produjo en el marco de una ofensiva policial contra el crimen organizado en la sociedad beduina y luego de una serie de incendios de vehículos en localidades judías cercanas, que las autoridades consideran posibles represalias por las operaciones de las fuerzas de seguridad.
Las tensiones se intensificaron el sábado por la noche tras la muerte de Muhammad Hussein Tarabin, de 36 años, quien fue abatido por un agente policial en la puerta de su casa. El hecho continúa bajo investigación.
Herzog pidió que la investigación avance hasta su total esclarecimiento. “Es muy importante que tanto los ciudadanos beduinos como los judíos conozcan la verdad”, afirmó.
El presidente destacó que judíos y beduinos enfrentan el desafío de “vivir juntos como hijos de Abraham en esta tierra” y expresó su reconocimiento a la comunidad beduina. “Hay aquí personas brillantes y capaces, cuya contribución al Estado es enorme”, señaló.
Finalmente, instó a dirigentes políticos judíos y árabes a transmitir un mensaje claro a la población: “Queremos seguir viviendo juntos y empezar a cambiar el rumbo”.

