Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Israel, Isaac Herzog, lanzó una dura advertencia dirigida a ministros del gobierno y a sectores del gabinete que en los últimos días amenazaron con no acatar decisiones del Tribunal Supremo, y afirmó que desobedecer una orden judicial sería “destructivo” para el Estado y para la democracia israelí.
Las declaraciones se produjeron tras una serie de pronunciamientos públicos de ministros que cuestionaron la autoridad del sistema judicial, así como luego de que la fiscal general denunciara que el gobierno continúa violando una orden judicial vinculada a la aplicación del servicio militar obligatorio para hombres ultraortodoxos.
“Es impensable que alguien considere desobedecer un fallo judicial”, afirmó Herzog durante un acto en la yeshivá Mekor Haim, en el asentamiento de Kfar Etzion, en Cisjordania. “Cuando se desobedece una resolución judicial, o se llama a hacerlo, se pone en peligro al Estado de Israel, al orden social y a nuestra capacidad de convivir como sociedad”.
El presidente subrayó que el sistema judicial es un pilar indispensable del Estado. “Sin un sistema legal, no podríamos existir ni como sociedad ni como país”, sostuvo, y advirtió que relativizar la obligación de cumplir las decisiones de los tribunales representa “un peligro real” para la estabilidad institucional.
Herzog hizo especial hincapié en la gravedad de que miembros del gobierno planteen públicamente la posibilidad de ignorar fallos del Tribunal Supremo. “Pensar que una orden judicial no debe cumplirse, o que está prohibido cumplirla, es un desastre para el Estado”, señaló.
La advertencia presidencial se produjo luego de que tres ministros del gabinete enviaran una carta al primer ministro Benjamin Netanyahu en la que le solicitaron que ignore una eventual orden del Tribunal Supremo para destituir al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, por presuntas violaciones a fallos judiciales relacionados con el accionar policial.
Otros ministros también realizaron en las últimas semanas declaraciones similares en distintos casos, lo que encendió alarmas sobre una posible crisis institucional. Herzog concluyó llamando a mantener el debate político dentro de los marcos democráticos: “El debate es legítimo. Lo que no es legítimo es poner en duda la obligación de respetar las decisiones judiciales”.

