Itongadol/Agencia AJN.- El jefe del Estado Mayor de las Israel Defense Forces (IDF), el teniente general Eyal Zamir, aseguró que el Ejército israelí mantiene el “dedo en el gatillo” frente a cualquier cambio operativo por parte de sus enemigos, en medio de la creciente tensión regional ante la posibilidad de un ataque estadounidense contra Irán.
Zamir, junto al ministro de Defensa Israel Katz, advirtió que Irán y los rebeldes hutíes de Yemen pagarían “un precio inmediato y severo” si decidieran atacar a Israel en represalia por una eventual ofensiva de Washington contra la República Islámica.
“El dedo está en el gatillo”, afirmó Zamir, en referencia a la disposición del IDF para responder con rapidez ante cualquier escalada.
Por su parte, Katz señaló que los recientes asesinatos selectivos de altos mandos hutíes constituyen apenas un anticipo de lo que podría ser una respuesta mucho más dura si el grupo respaldado por Irán ataca al Estado judío en el marco de un conflicto más amplio.
Las declaraciones se producen mientras crece la especulación sobre un posible ataque de Estados Unidos contra Irán. Fuentes señalaron que Washington podría eventualmente lanzar una ofensiva, aunque no necesariamente en los próximos días, pese al aumento del “ruido” mediático global en torno al conflicto.
Según esas evaluaciones, el presidente estadounidense Donald Trump aún no habría tomado una decisión definitiva, aunque su frustración por la postura iraní en las negociaciones recientes habría incrementado la probabilidad de una acción militar futura contra Teherán.
Algunos funcionarios israelíes consideran que gran parte de los informes recientes reflejan más bien el clima de tensión tras las negociaciones y no necesariamente una señal de ataque inminente.
Comparaciones con el precedente de Fordow
En el debate público también surgieron comparaciones con un episodio anterior en el que Trump fijó un plazo de dos semanas a Irán que finalmente no se cumplió, ya que ordenó un ataque contra la instalación nuclear de Fordow apenas tres días después del ultimátum.
Sin embargo, fuentes señalan que el contexto actual es diferente. En aquel momento, Israel ya había debilitado significativamente las defensas aéreas iraníes, lo que redujo el riesgo para los bombarderos estadounidenses B-2 que participaron en la operación.
En contraste, una campaña prolongada liderada por Washington implicaría mayores riesgos, incluidas posibles bajas estadounidenses y pérdidas de activos navales, además de incertidumbre sobre si se lograrían objetivos más amplios como un eventual cambio de régimen en Irán.
En este escenario de tensión regional, Zamir también hizo un llamado al sector haredí para que se sume al compromiso nacional de mantener al IDF como “el ejército del pueblo”. Asimismo, apeló a los reservistas para que continúen cumpliendo con su servicio, reconociendo los enormes desafíos que han enfrentado desde 2023 debido a períodos de movilización sin precedentes.
Aunque muchos analistas consideran que un ataque inmediato no es el escenario más probable, reconocen que la imprevisibilidad del liderazgo estadounidense impide descartar completamente una escalada en los próximos días.

