Itongadol/Agencia AJN.- El exespía Jonathan Pollard anunció su decisión de ingresar a la política israelí de cara a las próximas elecciones legislativas, con fuertes críticas al liderazgo actual del país.
Según reportes, Pollard, de 71 años, trabaja en la formación de un nuevo partido junto a Nissim Louk, cuya hija fue asesinada durante el ataque del 7 de octubre de 2023.
Durante una entrevista televisiva, el exespía explicó que su decisión de entrar en política está directamente vinculada a ese ataque. “Hasta ese momento pensaba que mi caso era una excepción, pero después del 7 de octubre entendí que el gobierno y el ejército habían abandonado a todo el país”, afirmó.
En cuanto a su plataforma política, Pollard señaló que uno de sus principales ejes será la autosuficiencia militar de Israel. También propuso que todos los ciudadanos —judíos y árabes, sin distinción— cumplan con algún tipo de servicio nacional obligatorio, en medio del debate sobre las exenciones al servicio militar.
Asimismo, reiteró su postura a favor de una medida extrema respecto a Gaza, planteando la expulsión de sus habitantes y la anexión del territorio, una propuesta altamente controvertida.
Pollard también cuestionó duramente al primer ministro Benjamin Netanyahu, a quien acusó de mentir sobre los logros militares. “Dice que nunca fuimos más exitosos, pero eso es una mentira. Ni un solo enemigo ha sido derrotado de manera decisiva”, sostuvo.
Aunque aclaró que respetará los resultados democráticos en caso de que Netanyahu continúe en el poder, aseguró que su objetivo es “unificar a la derecha” y criticó a los actuales aliados del gobierno por no cuestionar lo suficiente al liderazgo.
En ese sentido, señaló que estaría dispuesto a integrar una coalición con Avigdor Liberman, pero descartó hacerlo con el ex primer ministro Naftali Bennett, a quien calificó de “mentiroso” y responsabilizó en parte por los acontecimientos del 7 de octubre.
Pollard fue arrestado en 1985 por pasar información clasificada de Estados Unidos a Israel, en uno de los mayores escándalos de espionaje entre ambos países. Tras declararse culpable, fue condenado a cadena perpetua y permaneció décadas en prisión hasta su liberación en 2015. En 2020, tras el levantamiento de restricciones, se trasladó a Israel, donde había recibido ciudadanía años antes y fue recibido públicamente por Netanyahu.
Su entrada en la política introduce una nueva figura en el escenario electoral israelí, con un discurso duro en materia de seguridad y fuertes cuestionamientos al liderazgo actual.

