Inicio ISRAEL El ex comandante de élite israelí que se dedica voluntariamente a entrenar a los soldados heridos

El ex comandante de élite israelí que se dedica voluntariamente a entrenar a los soldados heridos

Por M S
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Una mirada a la misión no remunerada y sin restricciones de Sagi Dovev, un ex mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel que trabaja para reconstruir a los guerreros del Estado judío.

 
Itongadol/Agencia AJN.- El 7 de octubre, mientras la mayor parte de Israel estaba pegada a las noticias y se preparaba para lo desconocido, Sagi Dovev se dirigió directamente hacia ello. Sin embargo, no como soldado —aunque una vez fue uno de los más élite de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés)—, sino como un ‘‘salvavidas para los heridos’’.

Desde aquel fatídico día, Dovev trabaja como voluntario a tiempo completo en el Centro Médico Sheba, entrenando a amputados, víctimas de trauma, pacientes neurológicos y ex rehenes, ayudándolos a recuperar no solo la fuerza, sino un sentido de propósito.

Dovev, experto en entrenamiento de resiliencia, no recibe un solo shekel por su misión actual. “Este es mi deber. Todo en mi vida me llevó a este momento”, expresó.

De entrenamiento de élite a empresario y al voluntariado

Como ex militar de carrera, Dovev pasó los últimos 20 años entrenando unidades élite en Krav Maga y combate cercano. Se retiró hace dos años, planeando llevar las mismas herramientas y técnicas de construcción de resiliencia a civiles.

Junto con dos oficiales más, pasó más de un año creando y desarrollando SORTEAM, una empresa especializada en talleres de entrenamiento de resiliencia. Se firmaron contratos y el lanzamiento estaba listo. Cinco días después, Hamás lanzó un ataque sin precedentes contra Israel.

“Todos fuimos llamados de vuelta a la reserva. Tuvimos que cerrar la empresa antes de abrirla. Pero no me siento mal. La vida es lo que pasa mientras haces otros planes”, afirmó.

La nueva línea del frente

Cuando ocurrió el desastre el 7 de octubre, Dovev iba camino a su base hasta que recibió una avalancha de llamadas informándole que su unidad anterior había sufrido bajas. Inmediatamente dio la vuelta con su auto y se dirigió al Centro Médico Sheba.

“Ese día murieron 10 oficiales y decenas más resultaron heridos. Llamé a sus familias, los llevé a cirugías, los alimenté y les ayudé a ducharse”, recordó. Después de dos meses, lo llamaron de vuelta a la base. Se negó. “No podía irme. Sentí que me necesitaban”, agregó.

Cuando los soldados heridos comenzaron a pedir entrenar nuevamente, Dovev intervino, haciendo lo que mejor sabe: reconstruir guerreros desde adentro hacia afuera. Lo que comenzó como boxeo y lucha uno a uno con los heridos de su unidad rápidamente se extendió a otras unidades.

En la actualidad entrena entre seis y ocho soldados diarios, personalizando ejercicios según limitaciones físicas y recuperación. “Quiero que se sientan como luchadores nuevamente, incluso en silla de ruedas o con prótesis”, remarcó.

El luchador detrás de los luchadores

El camino de Dovev hacia el entrenamiento de resiliencia tiene raíces mucho antes de su servicio militar y carrera. Hijo de un diplomático, creció en el extranjero, viviendo en Sudáfrica, Alemania y EE. UU., sintiéndose en ocasiones como un forastero.

“En séptimo grado en Estados Unidos, fui atacado verbal y físicamente por usar una kipá. Fui hospitalizado, golpeado y humillado”, aseveró. A pesar del incidente traumático, Dovev asegura que fue lo mejor que le pasó.

“En ese momento decidí que nadie volvería a lastimarme a mí ni a nadie que amo”, dijo con determinación. Comenzó en artes marciales y se convirtió en campeón nacional de Israel durante diez años consecutivos. Más tarde, se unió a una de las unidades de reconocimiento más élite de las IDF: ‘‘Sayeret Matkal’’.

Siguiendo esa trayectoria, Dovev comenzó a entrenar a la próxima generación de guerreros, y no solo físicamente. “No basta entrenar a un joven de 18 años para pelear. Tienes que entrenar su mente y hacer que crean. Quiero ser la voz en sus cabezas cuando las cosas se pongan difíciles”, añadió.

Historias que definen la resiliencia

Dovev ahora también documenta muchas de las recuperaciones de sus entrenados en línea. Su cuenta de Instagram (@sagidovev)  tiene más de 20,000 seguidores y se convirtió en un archivo vivo de resiliencia.

“Duermo muy poco. Cuando termino de entrenar, paso las noches editando y subiendo sus historias inspiradoras”, explicó.

Uno de esos videos muestra a Michelle Rokbotzin, la soldado mujer más gravemente herida del 7 de octubre. Recibió siete disparos, incluyendo en la cabeza, y permaneció sangrando más de 14 horas antes de ser rescatada y confinada a una silla de ruedas.

“Estaba paralizada. Ahora, después de meses de entrenamiento, está de pie”, exclamó Dovev. “Ese momento cuando se levantó en las barras… fue un logro increíble”.

Otro video presenta a Dor Almog, el único sobreviviente de un ataque con RPG que derrumbó un edificio en Gaza, matando instantáneamente a 21 de sus compañeros de Givati. Habiendo entrenado a Almog como luchador amateur de MMA, Dovev describe la versión destrozada que llegó al hospital, muy diferente del luchador que se ve en sus videos hoy.

“Estaba gravemente herido. Todos sus huesos estaban rotos y tenía quemaduras casi por todo el cuerpo. Me dijo que la presión y la sensación de asfixia que recordaba de nuestro entrenamiento lo ayudaron a sobrevivir”. Hoy entrenan juntos dos o tres veces por semana.

Hacia dónde se dirige y cómo ayudar

Cada pocos meses, Dovev acompaña a amputados a EE. UU. por prótesis. Usando sus conexiones y muchas veces a su propio costo, ayuda a preparar presentaciones y organizar charlas para compartir sus historias.

“Todo el entrenamiento que hice, la construcción de resiliencia, fue para poder estar en el lugar correcto en el momento adecuado. Me llena de privilegio, honor y orgullo que la misión de mi vida importe y haga la diferencia”, recalcó. Su sueño a futuro es multiplicar eso y continuar con su entrenamiento de resiliencia. Planea construir un gimnasio o dojo permanente de rehabilitación cerca de Sheba.

“Quiero construir una comunidad para nuestros guerreros heridos donde puedan entrenar tanto amputados como luchadores sin discapacidad. Un espacio holístico donde también pueda incorporar psicólogos”, concluyó Dovev.

Para eso necesita ayuda financiera, logística y pública.

En un país afectado por el trauma, Dovev ofrece más que entrenamiento físico; ofrece prueba de que una recuperación integral es posible. No solo reconstruye cuerpos, salva vidas.

Fuente: The Jerusalem Post (Por Batya Levinthal).

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