Itongadol/Agencia AJN.- A medida que Israel se acerca a las nuevas elecciones del próximo año, su sistema político se enfrenta a lo que los investigadores describen como una amenaza digital sin precedentes. En una dura advertencia enviada ayer a todos los miembros de la Knesset (Parlamento), un grupo de monitoreo advirtió que actores extranjeros hostiles están intensificando drásticamente sus operaciones en Internet.
Según el informe de FakeReporter, la amenaza ya no se parece a los “bots primitivos” vistos en ciclos electorales anteriores. En cambio, Israel enfrenta ahora una sofisticada red de influencia extranjera construida sobre inteligencia artificial y técnicas de guerra psicológica destinadas a desestabilizar el sistema democrático del país.
En el centro de la advertencia está lo que FakeReporter llama “células dormidas”: páginas y perfiles de redes sociales que parecen ser cuentas de apoyo auténticas y ordinarias para políticos o partidos. Con el tiempo, esas cuentas generan confianza y atraen seguidores.
En realidad, afirmó el grupo, muchas de ellas están controladas por extranjeros que esperan una señal de «día de acción», momento en el que las cuentas cambian bruscamente de tono y comienzan a difundir desinformación en momentos críticos de la campaña.
La advertencia no es teórica, enfatizaron los investigadores, sino que se basa en incidentes ya detectados. Un ejemplo reciente surgió después de que la legisladora Naama Lazimi, del partido Demócratas, acudiera a FakeReporter con sospechas sobre un grupo de seguidores en Facebook que operaba en su nombre.
Los investigadores descubrieron que el grupo, que incluye a miles de miembros israelíes, fue creado y dirigido por un operador iraní que se hacía pasar por israelí.
La página publica periódicamente contenido incendiario diseñado para inflamar a sus partidarios, radicalizar el discurso público y profundizar la polarización política. Muchos de los israelíes del grupo desconocían su participación en una operación de influencia extranjera.
El caso también expuso lo que el grupo describió como una gran falta de respuesta por parte de las autoridades y plataformas. Después de confirmar los hallazgos, Lazimi apeló a Meta, la empresa matriz de Facebook, para que eliminara ese grupo hostil. A pesar de las reiteradas solicitudes, la página permaneció activa y continúa operando sin control.
Lazimi también alertó a la Dirección Nacional de Ciberseguridad, pero hasta el momento no se han tomado medidas efectivas para detener su actividad, lo que deja a muchos israelíes vulnerables a la continua manipulación iraní.

La carta de FakeReporter instó a los legisladores a tratar la amenaza como un problema inmediato de seguridad nacional, advirtiendo que, sin una acción decisiva, las redes de influencia extranjeras podrían desempeñar un papel desestabilizador en la próxima campaña electoral.
Fenómenos similares ya han sacudido sistemas electorales de Occidente en los últimos dos años. Israel, un centro global de cibertecnologías e influencia, se ha convertido en un objetivo prioritario para esos actores hostiles, que intentan hacerse pasar por figuras oficiales para «robarse las elecciones» desde adentro.
El mayor cambio en la batalla actual, dijeron los investigadores, es la entrada generalizada de la inteligencia artificial generativa. Los modelos avanzados ahora pueden generar respuestas específicas para cada contexto, realizar debates políticos e incluso crear fotografías de perfil realistas de personas que no existen.
FakeReporter afirmó haber identificado redes de bots que funcionan como un coro coordinado que amplifica los mensajes políticos para crear la ilusión de un apoyo masivo o una oposición feroz, una táctica conocida como «astroturfing», que distorsiona la percepción de la realidad del público.
En su carta, el grupo instó a los candidatos a realizar revisiones exhaustivas de sus cuentas digitales y verificar cualquier actividad sospechosa.
Nir Rozin, director ejecutivo de la organización, concluyó: «Les hemos lanzado una seria advertencia a los miembros de la Knesset. Hemos visto cómo democracias sólidas han sido víctimas de operaciones de influencia extranjera y por eso estamos alertando ahora. Los datos son alarmantes y exigen una acción inmediata».

