Itongadol/Agencia AJN.- Un ataque con misiles iraníes que impactó con fragmentos en la zona industrial de Neot Hovav industrial zone volvió a encender las alarmas sobre los riesgos de concentrar industrias químicas cerca de áreas pobladas, en medio de demoras en planes clave para reducir esa exposición.
El incidente ocurrió cuando restos de una intercepción alcanzaron una planta de la empresa Adama, al sur de Beersheba, provocando un incendio que generó una densa columna de humo visible a gran distancia. Más de 30 equipos de bomberos trabajaron para contener las llamas, mientras continuaban los ataques iraníes en la región.
Según las autoridades, una persona fue atendida por servicios de emergencia, aunque no se registraron víctimas graves. La compañía indicó que el fuego afectó principalmente un depósito de productos terminados y no las instalaciones de producción, y aseguró estar coordinando con los organismos de emergencia y el Ministerio de Protección Ambiental.
Ante el riesgo de materiales peligrosos, el Comando del Frente Interno ordenó a miles de trabajadores en la zona permanecer en espacios cerrados, sellar ventanas y sistemas de ventilación, y evitar circular por el área. La policía, por su parte, bloqueó los accesos al complejo industrial.
El parque de Neot Hovav alberga decenas de fábricas, muchas de ellas vinculadas a sustancias peligrosas, incluyendo instalaciones de grandes compañías como Teva Pharmaceutical Industries, además de empresas de logística química, energía y suministro de gas. La concentración de este tipo de industrias vuelve especialmente sensible cualquier impacto, incluso indirecto, de ataques con misiles.
El episodio reavivó el debate sobre la situación en la bahía de Haifa, donde se encuentra uno de los principales polos petroquímicos del país, encabezado por el complejo de Bazan Group. Según el último informe de la Autoridad de Desarrollo de la Bahía de Haifa, el plan para evacuar estas industrias —diseñado justamente para evitar escenarios de alto riesgo— fue nuevamente postergado, esta vez hasta 2031.
El proyecto, que contempla el cierre de las operaciones de refinación y la transformación de la zona con más de 110.000 viviendas, enfrenta obstáculos vinculados a la construcción de infraestructura alternativa para almacenamiento y distribución de combustibles, así como disputas por compensaciones millonarias entre el Estado y las empresas.
Funcionarios atribuyen las demoras tanto a la complejidad del proceso como a trabas burocráticas. “Es un proyecto sin precedentes”, señalaron desde el Consejo Económico Nacional, al tiempo que insistieron en la necesidad de acelerar los plazos.
La preocupación no es nueva. Durante el conflicto previo, misiles balísticos impactaron en el complejo de Bazan, causando víctimas y daños en infraestructura crítica. Más recientemente, también se registraron impactos de fragmentos en la zona, aunque con consecuencias limitadas.
A pesar de ello, desde la industria sostienen que estas instalaciones siguen siendo esenciales para el funcionamiento del país. Bazan, por ejemplo, provee alrededor del 65% de los combustibles refinados de Israel, incluyendo diésel, gas licuado y combustible para aviación.
Sin embargo, la combinación de ataques recientes y retrasos en los planes de reubicación ha renovado los llamados a acelerar el traslado de estas industrias, ante el temor de que un futuro impacto directo pueda generar consecuencias mucho más graves en zonas densamente pobladas.
Fuente: CTech

