Itongadol/Agencia AJN.- Arqueólogos israelíes descubrieron un excepcional colgante personal de unos 1.400 años de antigüedad, decorado con una menorá de siete brazos, en las inmediaciones del Muro Occidental, un hallazgo que aporta nueva evidencia sobre la vida judía en Jerusalem durante el período bizantino, cuando los judíos tenían prohibido residir oficialmente en la ciudad.
El objeto, fabricado en plomo y con imágenes idénticas de la menorá en ambos lados, fue hallado en una excavación a gran escala realizada por la Autoridad de Antigüedades de Israel, en cooperación con la Fundación Ciudad de David y la Compañía de Desarrollo del Barrio Judío, en el Parque Arqueológico Davidson.
El colgante fue encontrado dentro de una capa de relleno de aproximadamente ocho metros de espesor, utilizada como base para edificaciones monumentales del período omeya. Ese relleno cubría completamente restos más antiguos de la época bizantina tardía, incluidos vestigios de edificios organizados y una calle pavimentada.
“Mientras excavaba dentro de una estructura antigua, noté algo diferente entre las piedras”, relató Iyaw Balta, uno de los trabajadores de la excavación. “Cuando lo saqué de la tierra vi que era un colgante con una menorá. Se lo mostré de inmediato a la directora de la excavación y me dijo que se trataba de un hallazgo muy raro”.
El colgante, de forma circular, posee un aro superior para ser colgado de una cuerda o cadena. Cada una de sus caras presenta una menorá estilizada de siete brazos, rodeada por un marco circular en relieve. Un lado se conserva en muy buen estado, mientras que el otro está cubierto por una pátina natural. Análisis realizados mediante fluorescencia de rayos X determinaron que la pieza está compuesta en un 99 por ciento de plomo.

Según los investigadores de la Autoridad de Antigüedades de Israel, entre ellos el doctor Yuval Baruch y el doctor Philip Vukosavovic, se trata de un objeto excepcional. “Existen colgantes con menorás hechos de vidrio y otros metales, pero a nivel mundial solo se conoce otro colgante de plomo con este símbolo, que se encuentra en el Walters Art Museum de Baltimore”, señalaron.
Los especialistas indicaron que la representación doble de la menorá refuerza su profundo significado simbólico como expresión visual del vínculo con el Templo y su memoria, incluso después de la destrucción del Segundo Templo.
Las fuentes históricas indican que durante el período bizantino los judíos tenían prohibido vivir en Jerusalem, lo que plantea interrogantes sobre el contexto del hallazgo. Los investigadores consideran posible que el colgante haya pertenecido a un judío que visitó la ciudad por motivos comerciales, administrativos o religiosos, incluso de manera discreta o no oficial.
El doctor Baruch, quien dirige excavaciones en el lugar desde hace unos 25 años y estudia la iconografía de la menorá, destacó el valor simbólico del objeto. “No se trata solo de un artefacto material, sino de una marca personal de identidad y memoria. Refleja que judíos continuaron llegando a Jerusalem incluso en períodos en los que edictos imperiales se los prohibían”, explicó.
A diferencia de los metales preciosos habituales en la joyería de la época, el plomo era un material común, lo que lleva a los expertos a suponer que el colgante pudo haber sido utilizado como un amuleto más que como un adorno.
El ministro de Patrimonio, rabino Amichai Eliyahu, calificó el hallazgo como “una evidencia conmovedora de la continuidad y la devoción del pueblo judío por esta ciudad”, y afirmó que incluso en períodos de prohibición “el vínculo con Jerusalem nunca se interrumpió”.

