Por Marion Fischel
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, cuyo rostro y mensajes “antiguerra” fueron plasmados en misiles del régimen iraní en marzo (según imágenes difundidas por la agencia estatal iraní Tasnim) y que recibe regularmente agradecimientos y elogios directos de Hamás, vuelve a estar en el centro de la polémica por su postura contra Israel.
Esta vez, calificó como un “secuestro” la detención de dos miembros de la flotilla Global Sumud y exigió al primer ministro Benjamin Netanyahu que devuelva a un ciudadano español “detenido ilegalmente”. Las declaraciones de Sánchez fueron realizadas la semana pasada durante un acto del PSOE en Málaga y recogidas por distintos medios.
Mientras tanto, en Israel, tras una apelación, los dos hombres a los que se refirió —el palestino-español-sueco Saif Abu Keshek y el brasileño Thiago Ávila— continúan detenidos por orden del Tribunal de Distrito de Beersheba hasta el domingo. Están sospechados de ayudar al enemigo en tiempos de guerra, mantener contacto con agentes extranjeros y elementos terroristas, además de otros delitos relacionados con terrorismo.
En marzo, Sánchez retiró de manera permanente al embajador español en Israel, cuatro décadas después del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado de Israel y el Reino de España en 1986.
El mes pasado también intentó aislar a Israel dentro de Europa, insistiendo en que la negativa de la Unión Europea a sancionar al Estado judío por sus operaciones militares en Gaza y Líbano había debilitado la “credibilidad” y “legitimidad” europeas para defender a Ucrania frente a la invasión rusa, según Euronews. Solo la negativa de Alemania e Italia impidió que la Unión Europea suspendiera el acuerdo de asociación UE-Israel.
Además, Sánchez no solo bloqueó la participación de su país en Eurovision, sino que también prohibió su transmisión en España durante el 70° aniversario del certamen.
“La crisis más profunda en 500 años”
Para analizar la situación, The Jerusalem Post habló con el empresario español David Hatchwell, presidente y cofundador de la Fundación Judía Hispana, cofundador de Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), expresidente de la Comunidad Judía de Madrid y exvicepresidente de la Federación de Comunidades Judías de España.
ACOM derrotó en más de 90 casos judiciales en España al movimiento antiisraelí BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones).
“Estamos viviendo la crisis más profunda en la relación entre España y el pueblo judío en 500 años”, afirmó Hatchwell.
Desde Madrid, contrastó la actitud de Sánchez con dos “grandes gestos de España hacia Israel y el pueblo judío”: la normalización de relaciones entre España e Israel en 1986 y “el fantástico gesto de reconciliación de España con su pasado en 2015, con la ley que otorgó nacionalidad a descendientes sefardíes”.
Hatchwell definió el momento actual como “el más doloroso de nuestra relación, porque hoy España está gobernada por el gobierno más antiisraelí y definitivamente más antisemita de Occidente”.
Aunque España adoptó oficialmente en 2018 la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA), el antisemitismo en el país, según Hatchwell, creció exponencialmente desde la llegada de Sánchez al poder.
“En los últimos dos o tres años, el antisemitismo se disparó en cantidad de incidentes”, subrayó. “El plan nacional contra el antisemitismo es una broma. Nunca se puso en marcha y solo sirve para blanquear la situación”.
Añadió que, aunque tradicionalmente el antisemitismo surgía de la ignorancia y los prejuicios, hoy “proviene de una intoxicación mediática constante, incluidas las redes sociales”.
Debido a la desinformación dirigida sobre Gaza, dijo Hatchwell, “a toda una generación se le ha inculcado la idea de que los judíos están cometiendo un genocidio”.
“Los españoles suelen ser tolerantes, relajados y amantes de la diversión. También simpatizan con las narrativas del más débil. Les resulta muy difícil, como a muchos europeos, entender a Israel y sus dilemas”, explicó.
Sánchez y sus alianzas políticas
Pedro Sánchez nunca ganó unas elecciones generales. Como líder del PSOE, llegó al poder entre 2018 y 2020 tras desplazar mediante una moción de censura al entonces presidente Mariano Rajoy por casos de corrupción vinculados al Partido Popular.
Desde entonces, logró mantenerse gracias a acuerdos de coalición.
Entre 2018 y 2020, su vicepresidente fue Pablo Iglesias, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid y cofundador de Podemos, partido surgido al calor del movimiento antisistema “Indignados” o 15-M.
En aquel campamento de protesta en la Puerta del Sol de Madrid podían verse carteles con frases como “Israel asesino”.
La revista británica New Left Review describió al núcleo de Podemos como “intelectuales y publicistas radicalizados en los años 90”, cuyas habilidades mediáticas se desarrollaron trabajando junto a gobiernos radicales en Bolivia, Ecuador y Venezuela.
Entre 2013 y 2019, Iglesias condujo el programa Fort Apache, emitido por HispanTV, el canal en español del régimen iraní lanzado en 2011 por el entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad.
Iglesias también condujo programas en la plataforma El Público TV, donde realizaba entrevistas antiisraelíes y se refería a Israel como un “Estado ilegal”.
Según el analista político Sergio Castaño, profesor de la Universidad Internacional de La Rioja, HispanTV fue creada como parte de la estrategia de “poder blando” de Irán para ganar influencia política en América Latina y España.
El Instituto de Estudios Estratégicos Nacionales de Estados Unidos identificó a Iglesias como “un puente dentro de la red iraní-bolivariana”, orientada a debilitar la influencia estadounidense en Sudamérica.
La influencia iraní en América Latina
La llamada red iraní-bolivariana es una alianza estratégica entre Irán, Venezuela y otros países sudamericanos —especialmente Bolivia— junto con grupos proxy iraníes como Hezbollah.
Durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, Venezuela se convirtió en un centro clave para las actividades de la Fuerza Quds iraní y Hezbollah en la región.
Excepto en Argentina, donde Hezbollah perpetró en 1994 el atentado terrorista contra la AMIA que dejó 80 muertos y más de 300 heridos, durante años hubo poca información pública sobre la presencia iraní en América Latina.
“Irán tenía muchas dificultades para encontrar aliados internacionales”, escribió Castaño el año pasado. Sin embargo, la buena relación con Hugo Chávez permitió a Teherán expandir una amplia estrategia de influencia regional.
Irán aumentó la actividad diplomática y cultural de sus embajadas en Argentina, Brasil, Uruguay, Venezuela y México, además de abrir nuevas representaciones.
Pero eso no bastaba para generar simpatía popular. Por ello, creó HispanTV para difundir su narrativa en español.
“El comienzo de la caída de España”
“El comienzo de la caída de España empezó con Zapatero”, sostuvo Hatchwell, en referencia al expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Según él, Zapatero colaboró activamente con el régimen venezolano y visitó Venezuela 37 veces en los últimos tres años, “blanqueando a este narcoestado”.
Sin embargo, no todos los líderes del PSOE fueron antiisraelíes. Felipe González, expresidente socialista y el gobernante democrático más longevo de España, declaró el año pasado dirigiéndose a Hamás:
“¿No quieren que mueran mujeres y niños en Gaza? ¡Liberen a los rehenes!”.
González fue además el primer líder español en visitar Israel tras organizar la Conferencia de Paz de Madrid de 1991.
“Una coalición que odia a España, Israel y Estados Unidos”
Para mantenerse en el poder, Sánchez selló alianzas con múltiples grupos.
Su actual coalición, formada en 2023, generó fuertes críticas en España por los pactos de amnistía utilizados para consolidarla.
“Hoy España está gobernada por una coalición financiada por Irán, compuesta por izquierdistas radicales, independentistas catalanes y vascos, y terroristas que nunca respondieron por sus crímenes”, afirmó Hatchwell.
Agregó que antiguos integrantes de Bildu habían pertenecido a ETA, organización terrorista vasca responsable de cerca de mil muertes entre 1968 y 2010.
“También son aliados históricos de organizaciones como la OLP, Abu Nidal, el Frente Popular para la Liberación de Palestina y grupos radicales latinoamericanos”, sostuvo.
“Esa es la coalición que Pedro Sánchez armó: odia a España, odia a Israel y odia a Estados Unidos”, enfatizó.
Celebrado por Hamás e Irán
Según Hatchwell, Sánchez utilizó la guerra en Gaza para posicionarse como “campeón de los derechos palestinos”, sin reconocer “la legitimidad de la lucha de Israel contra Hamás”.
“Ahora está haciendo lo mismo con Irán, diciendo que es una guerra ilegítima. Por eso es celebrado por Hamás, Hezbollah, los hutíes y el régimen iraní”, afirmó.
Explicó además que Sánchez comprende que la opinión pública española es profundamente anti-guerra y antiestadounidense, especialmente desde la invasión a Irak y la posterior ausencia de armas de destrucción masiva.
“Por eso se presentó como el gran líder pro-palestino del mundo”, dijo.
También aseguró que gran parte de los medios españoles están alineados con el gobierno, lo que facilita que Sánchez proyecte una imagen de “caballero blanco” defensor de los derechos palestinos.
Corrupción y desgaste político
Aunque, según Hatchwell, esto no se refleja completamente en los medios, la popularidad de Sánchez estaría cayendo fuertemente.
Su esposa enfrenta acusaciones por corrupción y tráfico de influencias. También existen denuncias públicas sobre presuntos casos de corrupción que involucran a personas cercanas al presidente.
“Sánchez entendió como pocos las debilidades del sistema político español y actuó como un matón local, elevando constantemente la apuesta”, dijo Hatchwell.
Sin embargo, consideró que sus enfrentamientos con Israel y Estados Unidos lo llevaron “a aguas desconocidas”.
Respecto de las próximas elecciones, previstas a más tardar para 2027, Hatchwell sostuvo que todavía existe un elemento que Sánchez no controla completamente: el sistema judicial.
“Hay jueces valientes que mantienen abiertas las causas a pesar de las presiones”, afirmó.
Finalmente, advirtió que en las próximas semanas podría conocerse una investigación en Nueva York que involucraría al expresidente Zapatero como presunto colaborador del régimen venezolano, a partir de testimonios vinculados a Nicolás Maduro, Alex Saab y Hugo “Pollo” Carvajal.
Fuente: Jerusalem Post

