Itongadol.- Las fuerzas rusas continúan presionando en el este de Ucrania, registrando avances incrementales en la región de Donetsk, mientras la administración Trump enfrenta dificultades para mediar un acuerdo de paz entre Moscú y Kyiv.
El avance más visible se produjo a principios de este mes cerca de la localidad de Dobropillya, en el norte de Donetsk, donde las tropas rusas se desplazaron por dos frentes que recuerdan a “orejas de conejo”, según los reportes. La maniobra generó titulares por ser uno de los avances más rápidos de Rusia en meses, pero expertos militares advierten que estas ganancias no se han traducido en un control sólido. Las defensas ucranianas han logrado frenar más progresos, y Moscú ha tenido dificultades para consolidar sus posiciones.
“El objetivo no es enfrentarse directamente a los ucranianos, sino avanzar lo más posible… con la esperanza de que alguien ceda”, explicó Alexei Alshansky, analista militar, a The Moscow Times. “Esto genera pérdidas considerables”.

Cuentas independientes de los medios exiliados Mediazona y Meduza indican que las muertes confirmadas del ejército ruso superan las 120.000, aunque se cree que la cifra real es mucho mayor. Rusia controla aproximadamente el 70% de Donetsk, incluida la capital regional, tomada por fuerzas separatistas prorrusas en 2014. Las áreas que aún permanecen bajo control ucraniano tienen un enorme valor estratégico, motivo por el cual muchos consideran que el presidente Vladimir Putin presiona a Kyiv para que las ceda como parte de un posible acuerdo de paz.
Kyiv ha reforzado un cinturón de ciudades que se extiende unos 50 kilómetros desde Slovyansk y Kramatorsk en el norte hasta Druzhkivka y Kostyantynivka al sur, convirtiéndolas en una barrera reforzada contra nuevos avances rusos. La pérdida de estas posiciones sería un golpe importante, indicó Alshansky, destacando los años de recursos invertidos por Ucrania en su defensa.
“Si Rusia logra tomar posiciones defensivas intactas y listas para usar, sin apenas resistencia, obviamente las utilizará como trampolín para futuras operaciones”, agregó.
La ciudad de Pokrovsk, al oeste de las líneas de frente actuales y centro logístico clave para las tropas ucranianas, también está bajo presión. Blogueros militares rusos y analistas del Institute for the Study of War (ISW) señalaron ataques intensificados en la zona, sugiriendo que Moscú busca puntos débiles.
No obstante, expertos advierten sobre la importancia de no exagerar los avances recientes. Yury Fedorov, analista militar, señaló que Rusia se centra principalmente en el área de Lyman, al noreste de Kramatorsk y Slovyansk, donde prueba las defensas ucranianas, aunque las líneas de frente permanecen mayormente estáticas.
A su vez, Rusia mantiene ataques de menor escala en las regiones de Zaporizhzhia y Jersón. Ucrania alertó este mes que Moscú está redeployando tropas allí para preparar otro empuje, aunque ríos y terrenos difíciles complican la sostenibilidad de ofensivas masivas, especialmente en la era de drones capaces de atacar puentes y puntos de cruce, explicó Alshansky.
Los avances graduales evidencian los desafíos de la táctica rusa basada en “pequeños grupos de infantería”: en lugar de asaltos masivos, dos o tres soldados intentan infiltrarse en las líneas ucranianas por rutas separadas y, si tienen éxito, reciben refuerzos detrás de ellos. Esta estrategia ha permitido avanzar lentamente en algunos puntos, pero deja a las tropas expuestas a contraataques, según ISW.
Por ahora, el objetivo ucraniano es retrasar cada progreso ruso, prolongando la guerra mientras ambas partes esperan si el tiempo o la presión política externa alterarán el equilibrio. “Ambos lados están en lo que solo puede describirse como una carrera contra el tiempo”, concluyó Fedorov.

