Itongadol/Agencia AJN.- Estados Unidos y China, las dos mayores economías del mundo, se preparan para una reunión crucial en Pekín, donde el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, se reunirán en un momento crítico del escenario global.
“Tengo una muy buena relación con el presidente Xi”, declaró Trump a la prensa antes del viaje. “Me parece un tipo extraordinario. Tenemos una sana competencia, una competencia muy amistosa”.
Sin embargo, tras la frase “sana competencia” se esconde una creciente división geopolítica y estratégica.
Noam Urbach, analista de asuntos chinos afirmó que Pekín está cada vez más preocupado por la expansión de la cooperación en materia de defensa entre Estados Unidos e Indonesia.

La Asociación Principal de Cooperación en Defensa otorga al ejército estadounidense un mayor acceso operativo al espacio aéreo indonesio, junto con capacidades mejoradas de radar y vigilancia sobre el Estrecho de Malaca, que conecta el océano Índico con el mar de China Meridional, por donde transita aproximadamente el 40% del comercio mundial y una cuarta parte del suministro mundial de petróleo.
Esto permitiría a Washington vigilar de cerca uno de los puntos estratégicos económicos más importantes del mundo.
Cuando Pekín ve el cierre del estrecho de Ormuz junto con los nuevos acuerdos entre Washington e Indonesia, crece el temor de que Estados Unidos pueda bloquear el estrecho de Malaca en caso de confrontación.
La cumbre también se celebra mientras la administración Trump continúa presionando a China para que aumente sus compras de productos estadounidenses, incluidos productos agrícolas y aviones Boeing.
En los últimos años, la principal respuesta de Trump a la creciente rivalidad económica con China han sido los aranceles. Sin embargo, a pesar de las últimas medidas de la administración, datos recientes mostraron que las exportaciones chinas aumentaron más del 14% en abril, lo que complica la narrativa de Washington sobre su influencia económica.

