Itongadol/Agencia AJN.- Irán anunció que un misil balístico intercontinental, con un alcance de aproximadamente diez mil kilómetros, está próximo a completarse y representa un salto histórico en su capacidad para lanzar ataques de largo alcance, reconfigurando así los cálculos de defensa globales desde Europa hasta Estados Unidos.
Según lo difundido por los medios oficiales iraníes, este misil está “próximo a entrar en servicio activo”, en una medida considerada uno de los avances estratégicos más importantes en la historia de los programas de armas modernas.
Este anuncio refleja la intención de Teherán de desviarse del concepto tradicional de disuasión regional y entrar en el ámbito de la capacidad de ataque intercontinental, un área en la que solo operan unos pocos países: Estados Unidos, Rusia, China y Corea del Norte.
Si las afirmaciones iraníes resultan ser ciertas, gran parte de Europa y de Estados Unidos continental quedaría dentro del alcance del potencial misilístico de Irán, alterando radicalmente las evaluaciones de amenazas desde Washington hasta Varsovia, y desde Tel Aviv hasta Tokio.
El momento del anuncio coincide con la escalada de tensiones geopolíticas, lo que refuerza el mensaje que Teherán quiere transmitir al mundo: que las sanciones internacionales, las operaciones de sabotaje encubiertas y el aislamiento diplomático no lograron frenar sus ambiciones a largo plazo.
El desarrollo de un sistema con un alcance de hasta diez mil kilómetros indica un claro cambio ideológico en el pensamiento militar iraní, que va más allá de las zonas de conflicto tradicionales en Medio Oriente, hacia el concepto de disuasión estratégica global.

Breve historia del Programa de Misiles de Irán
El programa de misiles balísticos de Irán no se concibió como un plan a largo plazo, sino que surgió en el contexto de la guerra entre Irán e Irak, cuando los ataques con misiles Scud iraquíes pusieron de manifiesto la fragilidad de las defensas iraníes.
En lo que se conoció como la «Guerra de las Ciudades», Teherán comprendió que los misiles serían fundamentales para su supervivencia estratégica, por lo que sustituyó su dependencia inicial de proveedores extranjeros como Libia, Corea del Norte y China por la producción nacional mediante ingeniería inversa y el desarrollo de capacidades técnicas.
Hasta la década de 1990, Irán entró en una nueva fase con la producción de los misiles Shahab-1 y Shahab-2 de corto alcance (300 a 500 km), que le otorgaron su primera capacidad de respuesta creíble.
Posteriormente, a finales de la década de 1990, se introdujo el misil Shahab-3 de combustible líquido, lo que situó a Irán en la categoría de misiles de medio alcance, con un alcance de hasta 1300 km, poniendo a Israel y al sureste de Europa dentro de su alcance.
Durante la primera década del nuevo milenio, Irán desarrolló el misil Sajil de dos etapas y combustible sólido, que proporcionaba mayor alcance, movilidad y capacidad de supervivencia frente a ataques preventivos.
Más adelante, sistemas como el Qadr-110 y el Amad incorporaron mejoras en la precisión de guiado y la maniobrabilidad durante la reentrada, reflejando la transición del arsenal iraní desde versiones primitivas del Scud hacia sistemas avanzados de ataque regional de precisión.
En cuanto a la serie Khor Mashar, presentada en 2017, encarnaba la confianza tecnológica de Irán, con un alcance de hasta dos mil kilómetros y la capacidad de transportar múltiples ojivas.
El misil hipersónico Fataj-1, que según Teherán alcanza velocidades de Mach 13 y un alcance de 1400 km, también salió a la luz, confirmando el intento de Irán de superar los sistemas de defensa antimisiles hostiles mediante la velocidad hipersónica.
La construcción de instalaciones de lanzamiento subterráneas, junto con el uso de lanzadores móviles, permitió la formación de una red de despliegue multicapa que permite a la Guardia Revolucionaria sobrevivir a cualquier posible ataque preventivo.
Los programas de lanzamiento espacial de Irán son un factor clave en sus ambiciones a largo plazo, ya que se basan en tecnologías similares a las utilizadas en los misiles balísticos intercontinentales, como la propulsión multietapa, el guiado de precisión y la inserción orbital.
Irán utilizó misiles como el Simorgh y el Qassad para lanzar satélites, experimentos que las agencias de inteligencia estadounidenses y occidentales consideró laboratorios encubiertos para el desarrollo de tecnologías de misiles balísticos intercontinentales.
Aunque Irán ya había declarado su compromiso político de limitar el alcance de sus misiles a aproximadamente dos mil kilómetros, su último anuncio indica claramente que esta doctrina ha evolucionado a un nuevo nivel que va más allá de los límites de la disuasión regional.

