Itongadol/Agencia AJN.- El nuevo primer ministro de Hungría, Peter Magyar, anunció un giro en la política exterior de su país tras su victoria electoral, al señalar que buscará retomar la membresía en la Corte Penal Internacional y adoptar una postura más “caso por caso” en las decisiones de la Unión Europea relacionadas con Israel.
Magyar, que pondrá fin a 16 años de gobierno de Viktor Orbán, indicó que Hungría volverá a postularse para integrar la Corte, luego de que su antecesor decidiera retirarse tras la orden de arresto emitida contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, una medida que Israel rechaza.
A pesar del cambio, el nuevo mandatario subrayó que su país mantendrá una “relación especial” con Israel, aunque basada en criterios pragmáticos y no en alineamientos automáticos. “Israel es un socio económico importante”, afirmó en su primera conferencia de prensa tras las elecciones.
Durante el gobierno de Orbán, Hungría se había consolidado como uno de los principales aliados de Israel dentro de la Unión Europea, bloqueando o suavizando resoluciones críticas hacia Jerusalem mediante su poder de veto. Sin embargo, Magyar adelantó que ese enfoque cambiará.
“Examinaremos cada decisión de manera individual, según nuestros intereses”, explicó, sugiriendo que Budapest podría dejar de actuar como un respaldo sistemático a Israel en los foros europeos.
Analistas diplomáticos señalan que este giro podría tener implicancias concretas para Israel en la Unión Europea, donde Hungría funcionaba como un aliado clave. “Israel no pierde un amigo, pero sí un defensor constante dentro del sistema europeo”, sostuvo un exembajador israelí.
El cambio también responde a la intención del nuevo gobierno de recomponer vínculos con la Unión Europea, en un contexto en el que Bruselas mantiene congelados fondos por unos 20.000 millones de euros debido a tensiones con la administración anterior.
En ese marco, Magyar planteó que la política exterior húngara será “equilibrada y pragmática”, con mayor alineamiento a las instituciones europeas, lo que podría limitar su margen para adoptar posiciones independientes en temas sensibles como el conflicto en Medio Oriente.
Si bien el nuevo primer ministro evitó adoptar una postura hostil hacia Israel, su enfoque marca una transición desde un apoyo firme y automático hacia una relación más previsible en términos económicos, pero menos alineada políticamente.

