Itongadol/Agencia AJN.- Un debate sobre cómo identificar las causas del aumento del antisemitismo en Europa derivó esta semana en un fuerte cruce público entre dos influyentes líderes judíos, con la intervención del empresario Elon Musk, quien respaldó abiertamente al enviado del gobierno de Estados Unidos contra el antisemitismo.
La controversia se originó tras declaraciones del rabino Pinchas Goldschmidt, presidente de la Conference of European Rabbis, durante un panel sobre antisemitismo, extremismo y cohesión social en el Foro Económico Mundial de Davos. Al ser consultado por el repunte de incidentes antisemitas en Alemania y otros países europeos, Goldschmidt sostuvo que el ataque del 7 de octubre liderado por Hamás contra Israel actuó como detonante de un aumento global del antisemitismo, incluyendo —según afirmó— acciones organizadas y, en algunos casos, con respaldo estatal en universidades y espacios públicos.
En ese contexto, el rabino vinculó el crecimiento de movimientos políticos extremos en Europa con temores relacionados con la inmigración. “Creo que el ascenso de la extrema derecha en muchos países europeos es una respuesta a la inseguridad que sienten los llamados ‘viejos europeos’ frente a los nuevos inmigrantes que llegaron desde Medio Oriente”, señaló. Además, planteó que combatir conjuntamente el antisemitismo y la islamofobia beneficia tanto a las comunidades judías como musulmanas, recordando iniciativas interreligiosas previas orientadas a fortalecer la convivencia social.
Las declaraciones generaron una rápida reacción del rabino Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para monitorear y combatir el antisemitismo, quien cuestionó públicamente a Goldschmidt en la red social X. Se trató de una de las primeras intervenciones de alto perfil de Kaploun desde su confirmación en el Senado en diciembre.
“Culpar al ‘viejo continente’ por el actual auge del antisemitismo es vergonzoso”, escribió Kaploun, quien sostuvo que la migración masiva ha sido un factor clave detrás de recientes episodios de violencia antisemita y amenazas contra comunidades judías. En ese sentido, afirmó que la actual administración estadounidense reconoce que los cambios sociales acelerados vinculados a la inmigración representan un riesgo para la seguridad de todos los ciudadanos, incluidos los judíos.
El intercambio escaló cuando Musk, propietario de X, amplificó el mensaje de Kaploun al republicarlo y agregar: “Exactamente. Gracias por decirlo”. El respaldo del empresario amplió la discusión más allá de los círculos comunitarios judíos y la instaló de lleno en el debate político y mediático internacional.
Goldschmidt respondió horas después, rechazando la interpretación de sus dichos y asegurando que habían sido sacados de contexto. Negó haber responsabilizado a la cultura europea por el antisemitismo actual y reiteró que, a su entender, el fenómeno tiene múltiples orígenes ideológicos, entre ellos la extrema derecha, la extrema izquierda y el islamismo radical. Según explicó, sus comentarios en Davos buscaban describir reacciones políticas frente a la inmigración, no justificar ataques antisemitas.
El cruce expuso diferencias de fondo entre referentes judíos sobre cómo abordar el antisemitismo en un escenario marcado por debates polarizados sobre inmigración, integración y seguridad pública, discusiones que también atraviesan la política interna estadounidense. La postura de Kaploun se alinea con declaraciones recientes del vicepresidente JD Vance, quien sostuvo que reducir la inmigración sería una de las herramientas más efectivas para frenar el antisemitismo.
La disputa también refleja tensiones institucionales de larga data. Kaploun está vinculado al movimiento Jabad-Lubavitch, con fuerte presencia en Rusia y Europa, mientras que Goldschmidt —ex gran rabino de Moscú, exiliado tras negarse a respaldar la guerra en Ucrania— representa a un liderazgo rabínico europeo que en ocasiones ha mantenido fricciones con Jabad por cuestiones de representación y autoridad comunitaria.

