Itongadol/Agencia AJN.– Empleados de Breads Bakery, la mayor cadena de panaderías de origen israelí en Nueva York, anunciaron la conformación de un sindicato y plantearon como una de sus principales demandas que la empresa ponga fin a lo que califican como su “apoyo al genocidio en Palestina”, incorporando así reclamos políticos a un conflicto laboral.
El sindicato, que se autodenomina Breaking Breads, informó que más del 30% de los 275 trabajadores de la empresa firmaron tarjetas de adhesión, el umbral mínimo requerido por la legislación laboral estadounidense para iniciar el proceso de sindicalización. La representación sindical estará a cargo del sindicato United Auto Workers (UAW).
Además de denunciar bajos salarios, condiciones laborales deficientes, falta de respeto por parte de la gerencia y problemas de seguridad, los empleados apuntaron directamente contra los vínculos de la empresa con Israel y con actividades relacionadas con instituciones israelíes.
En un comunicado difundido esta semana, Breaking Breads afirmó que los trabajadores “se niegan a participar en proyectos sionistas”, incluyendo eventos de recaudación de fondos, la elaboración de productos con banderas israelíes y el servicio de catering en actividades como The Great Nosh, un festival de comida judía celebrado en Governors Island.
Según el sindicato, dicho evento y otras iniciativas estarían “vinculadas a organizaciones que donan millones cada año a las Fuerzas de Defensa de Israel”. La empresa, fundada como una extensión de una panadería de Tel Aviv, cuenta con seis sucursales en la ciudad de Nueva York y ofrece productos populares en Israel y en la diáspora judía, como babka, jalá, rugelaj y bourekas.
En una publicación en redes sociales difundida el 1 de enero en inglés, español, árabe y francés, el sindicato sostuvo que no puede “ignorar el apoyo implícito y explícito” que la panadería brinda a Israel, y vinculó sus reclamos laborales con lo que describió como “luchas globales contra el genocidio y la explotación”.
La legislación laboral estadounidense, sin embargo, no suele habilitar a los sindicatos a imponer demandas políticas a los empleadores, ni protege medidas de fuerza con ese objetivo. Si la empresa no reconoce voluntariamente al sindicato, Breaking Breads podrá solicitar una elección formal ante la Junta Nacional de Relaciones Laborales.
Hasta el momento, Breads Bakery no respondió a los pedidos de comentarios. El sindicato también declinó ampliar sus declaraciones más allá del comunicado oficial.
La cadena estuvo involucrada en actividades solidarias con Israel tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. En ese contexto, organizó una recaudación de emergencia mediante la venta de jalot en forma de corazón para beneficiar a Magen David Adom, la organización nacional israelí de emergencias médicas, logrando reunir más de 20.000 dólares. Además, sus directivos donaron productos a una venta solidaria que recaudó 27.000 dólares para asistencia alimentaria en Israel.
En ese momento, el fundador de la empresa, Gadi Peleg, sostuvo que “lo ocurrido en Israel fue un acto de maldad absoluta” y que la respuesta solidaria de la panadería representaba “un acto de bien”.
De prosperar la sindicalización y firmarse un convenio colectivo con las demandas planteadas, este tipo de iniciativas solidarias quedarían prohibidas, al igual que la producción de artículos personalizados con símbolos israelíes para eventos privados.
El conflicto no es un caso aislado. En los últimos dos años, varios comercios y empresas en Estados Unidos enfrentaron protestas internas de empleados que cuestionaron públicamente el apoyo de sus empleadores a Israel, desde cafeterías y panaderías hasta cadenas de cines.
Desde sectores de la comunidad judía, la iniciativa generó sorpresa y rechazo. Influencers y referentes gastronómicos señalaron que resulta contradictorio trabajar en una empresa judía e israelí y luego exigirle que renuncie a sus vínculos culturales o solidarios con Israel. Algunos calificaron las críticas a eventos comunitarios judíos como desproporcionadas y discriminatorias.
El caso de Breads Bakery vuelve a poner en el centro del debate la intersección entre conflictos laborales, activismo político y tensiones comunitarias en Estados Unidos, en un contexto marcado por la polarización global tras la guerra en Gaza.

