Jacob Kornbluh, un periodista jasídico, persigue la historia de su vida dentro de la nueva Municipalidad de New York.
Itongadol/Agencia AJN.- (Por Matt Flegenheimer – The New York Times) Jacob Kornbluh nació en Londres y es un ex vendedor de salmón ahumado sin títulos universitarios, que se convirtió en una figura insólita en la política de New York. Ahora persigue la historia de su vida, dentro de la nueva Municipalidad.
Kornbluh es un abuelo de 44 años de Brooklyn que persuade a sus fuentes políticas con un acento medio británico, medio ídish. Además, es el reportero político principal de The Forward, la publicación judía de 129 años ubicada a pocos pasos de la nueva oficina del alcalde Zohran Mamdani. Es el único periodista jasídico que sigue al alcalde a diario.
Y en su vecindario reacio a Mamdani, y más allá de él, Kornbluh descubrió que su cobertura genera particular interés últimamente.
Sus primicias se difunden ampliamente, desde los centros insulares del poder jasídico en Brooklyn, hasta congregaciones reformistas que detestan al primer ministro Netanyahu casi tanto como Mamdani, pasando por las oficinas de políticos nacionales que se sienten ignorados por la reciente hiper atención de Kornbluh a su ciudad natal. (“Pensé que se habían olvidado por completo de nosotros”, le dijo el gobernador Josh Shapiro de Pensilvania, fingiendo ofensa, antes de una entrevista el año pasado).
Las actualizaciones cotidianas en redes sociales de Kornbluh pueden acumular millones de vistas, reflejando la reacción fervorosa hacia Mamdani desde todos los frentes.
Tras ser desestimado en un evento reciente en Brooklyn, donde los asistentes del alcalde limitaron las preguntas “fuera de tema” de los periodistas presentes, Kornbluh publicó un mensaje para sus casi 54.000 seguidores en X (antes Twitter).
Con cada nueva administración llega un grupo de jugadores de poder ascendentes poco acostumbrados a la alta influencia. La New York de Mamdani elevó a socialistas con gorros de lana, aspirantes a congelar rentas y legisladores de la bancada izquierda que conocían a Mamdani, hasta hace poco, como legislador de banca trasera.
Pero mientras Mamdani busca tranquilizar a los escépticos votantes judíos de que alguien que muestra abiertamente desdén por Israel durante la guerra en Gaza también puede ser su alcalde, su ascenso confirió un significado inusual a otro neoyorquino que lo observa cada día.
Aquí está un londinense, ex vendedor profesional de salmón ahumado, que se describe como orgulloso poseedor de un título en nada que sigue lo que sus colegas llaman un horario laboral compatible con Shabat, 24/6.
El valor potencial de la plataforma de Kornbluh para Mamdani también es evidente —y no pasa desapercibido para su administración—. La relación del alcalde con los votantes judíos sigue siendo una vulnerabilidad política notable en una ciudad considerada durante mucho tiempo la capital del judaísmo estadounidense.
En el último año, Mamdani y sus asesores se cuidaron en su vínculo con Kornbluh, percibiéndolo como alguien con quien pueden hacer negocios.
En un comunicado, el alcalde lo elogió como “un reportero reflexivo y emprendedor que no solo cubre la conversación en los cinco distritos. Ayuda a impulsarla”.
La primavera pasada, tras una larga entrevista con Kornbluh, Mamdani dejó caer un curioso cumplido a un asistente: Kornbluh se parecía a Tom Hardy, el actor británico que The Sun alguna vez calificó como el hombre más sexy del país. Mamdani se preguntó en voz alta si llamaría a Kornbluh “Tom” en su próxima conferencia de prensa.
Esta comparación inevitablemente llegó a Kornbluh, quien hizo un esfuerzo por ver el parecido, ya que realmente no existe.
“Imaginen a Tom Hardy en un papel de actor metódico”, expresó Andrew Epstein, el asistente a quien Mamdani le hizo el comentario, esforzándose conscientemente. “Realmente, realmente actuando como Jacob Kornbluh”.
La dinámica entre el alcalde y el periodista después de la elección ha sido cordial, pero quizás más complicada.
Tras la queja de Kornbluh en X semanas atrás por no poder hacer su pregunta, el equipo del alcalde le comunicó en privado que tendría su oportunidad más tarde ese día en una conferencia de prensa en Gracie Mansion, la nueva residencia de Mamdani.
Kornbluh aprovechó la oportunidad para invitarse a un futuro almuerzo.
“Ya que no van a servir cerdo”, le dijo al alcalde frente a las cámaras, señalando las restricciones dietéticas compartidas por sus religiones, “será un honor ser recibido en su cocina”.
Mamdani sonrió, extendiendo grandiosamente un brazo hacia él, como aceptando los términos.
Kornbluh continuó:
“Pregunta de dos partes …”
Mamdani había sido más lento que muchos en el gobierno para condenar una protesta en Queens que incluyó cánticos pro-Hamas e insultos antisemitas, señaló Kornbluh.
“¿Cree que es justo criticar el momento?” le preguntó al alcalde.
Mamdani asintió, esperando su turno.
“Muchos lo habían condenado por la mañana …”
El alcalde siguió asintiendo.
“Y la segunda …”
El alcalde entrelazó las manos pacientemente. La sonrisa había desaparecido.
Tiene sentido que Mamdani y Kornbluh puedan entenderse, y también que a veces no lo hagan.
Ambos pasaron gran parte de sus primeras vidas fuera de Estados Unidos antes de abrirse paso, a veces con dificultades, en los espacios políticos de New York, donde pocos compartían sus antecedentes. (Kornbluh, el quinto de siete hijos criados en una familia jasídica Belzer, creció en Stamford Hill, Londres, a 10 minutos del estadio del Arsenal, el equipo favorito de Mamdani).
Ambos a veces vieron como su deber profesional molestar a Donald Trump.
En diciembre de 2020, mientras trabajaba para Jewish Insider, Kornbluh recibió un aviso de que Trump se había saltado su propia fiesta de Jánuca en la Casa Blanca, enfureciendo a algunos invitados destacados.

Después de que la primicia de Kornbluh llamara la atención dentro del círculo del presidente, según alguien con conocimiento directo, Trump hizo una aparición en una segunda fiesta ese mismo día.
Al mes siguiente, Kornbluh fue contratado en The Forward, fundado en 1897 como un periódico socialista, un hecho bien conocido en el círculo de Mamdani. Su inclinación editorial residual, más a la izquierda que algunas publicaciones judías, hizo que sea un lugar más hospitalario para el alcalde, probablemente parte de la razón por la que Kornbluh mantuvo un fuerte acceso.
Durante la reciente tormenta de nieve, cuando Mamdani ayudó a sacar un auto atrapado en la nieve en un área jasídica de Brooklyn, no sorprendió que el video se difundiera ampliamente en una publicación de Kornbluh, ni que la cuenta de Mamdani aumentara rápidamente su visibilidad respondiendo (“Feliz de ayudar”).
Días después, Kornbluh publicó un exclusivo sobre la visita privada de Mamdani a un sobreviviente del Holocausto en el Día Internacional de Recordación del Holocausto.
“Gente como Jacob puede ayudar a desmitificar un poco”, dijo el exalcalde Bill de Blasio, quien conoció a Kornbluh antes de su propia elección en 2013.
Kornbluh, algo adversarial por oficio y constitución, se describe a sí mismo como un “puente” entre Mamdani y los lectores que podrían ver al alcalde con sospecha o confusión. Hasta cierto punto.
“Esta es mi foto sionista”, señaló Kornbluh durante un reciente recorrido por su redacción, donde una fotografía suya de un viaje a Israel tras los ataques del 7 de octubre —con equipo destinado a ser donado a soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel— cuelga sobre su escritorio. “Perdón, Mamdani”.
Kornbluh atribuye su interés en las noticias al asesinato en 1995 del líder israelí Yitzhak Rabin y a su adolescencia en Londres, donde los sitios webs cubrían con entusiasmo el juicio político del presidente Bill Clinton. A los 16 años fue enviado a una yeshivá (escuela de estudios religiosos) en Israel, fascinado por el primer ministro del país, Netanyahu.
Durante las elecciones estadounidenses de 2000, Kornbluh seguía los resultados de las primarias durante la noche en la radio de sus padres, convirtiéndose en algo así como un pregonero para sus amigos ortodoxos con exposición limitada a noticias externas.
“Al día siguiente, iba a la yeshivá y les daba todas esas noticias a mis compañeros. Era como reportar’’, afirmó.
Tras mudarse a New York a los 20 años y conocer y casarse con su esposa, Kornbluh pasó cinco años detrás del mostrador de un deli en Williamsburg, Brooklyn, cortando salmón y sable.
A fines de los 2000, cuando Facebook y Twitter convergían con la incipiente blogósfera, Kornbluh se adentró en la vida de las letras mientras manejaba una pizzería en Borough Park. Publicó una crónica rudimentaria de asuntos israelíes, bibireport.com.
“Mi inglés era horrendo”, dijo. Google ayudó.
Posteriormente, Kornbluh vendió la pizzería a sus hermanos y probó suerte como periodista “formal”, asistiendo a eventos de candidatos locales, conociendo a sus asistentes y apareciendo donde podía hacerlo de manera semi creíble sin credencial.
“Ah, el judío, Jacob Kornbluh, transmitiendo en vivo cosas”, recordó Kornbluh, evaluando su reputación entonces, correctamente.
Cubrió las elecciones municipales de New York de 2013 para Yeshiva World News, capturando de manera memorable un video de una discusión en una panadería de Borough Park entre Anthony Weiner, que caía en las encuestas y sostenía un queso danés, y un votante que lo llamó “sinvergüenza”.
En 2015, Kornbluh se unió a Jewish Insider mientras buscaba crear un competidor a medida de Politico Playbook (“Playbook pero solo judío”, dijo). Progresivamente, se volvió ubicuo en el circuito perpetuo de la política judía: fiestas de bienvenida, despedidas, análisis post electorales, celebraciones de Sucot, etc.
Para cuando los estadounidenses se preparaban para elegir un nuevo presidente en 2016, Kornbluh perseguía a Trump y sus condenados competidores por los estados con votación anticipada.
En ocasiones fue algo incómodo: el reportero itinerante convirtiéndose en la cara externa de la comunidad, a sabiendas o no; los miembros de la comunidad seguros de que no necesitaban una cara que los representara así.
En muchos aspectos, las áreas jasídicas existieron durante mucho tiempo separadas de la ciudad más amplia, con servicios de emergencia y sistemas escolares propios y empresarios que aún usan teléfonos plegables. Su historia de votar como bloque, guiados por líderes explícitos en sus cálculos transaccionales, los hizo especialmente poderosos políticamente.
También existe un ecosistema mediático en ídish dirigido al interior, en el que Kornbluh no participa, colocándolo en conflicto natural con el orden preferido. “En nuestra comunidad, si sos ortodoxo, permanecés en tu círculo ortodoxo, con la vestimenta, con las mismas personas”, dijo Kornbluh.
Y aun así, su trabajo implicaba mezclarse con lobbistas de J Street de centro-izquierda, neoyorquinos seculares y rabinas. “Recibí críticas por tener fotos con mujeres y todas esas cosas”, reconoció.
La hostilidad alcanzó su punto máximo en 2020, cuando Kornbluh llamó persistentemente la atención sobre residentes ultraortodoxos que desafiaban las medidas de seguridad por el coronavirus
Mientras cubría una protesta contra nuevas restricciones, impulsado por el aumento de casos locales, Kornbluh fue rodeado por un grupo de hombres y adolescentes, llamado traidor y nazi, siendo golpead y perseguido por dos cuadras.
Kornbluh dijo que los últimos años habían sido menos angustiosos. Pero el episodio lo preparó para la reacción furiosa hacia Mamdani y hacia algunos de los que lo cubrían.
La Liga Antidifamación introdujo un “Mamdani Monitor” para rastrear las palabras y acciones del alcalde, citando su “largo y perturbador historial en temas de gran preocupación para la comunidad judía.”
La cobertura de Kornbluh sobre el acercamiento de Mamdani a los votantes jasídicos, que en gran medida apoyaron al exgobernador Andrew M. Cuomo, a veces inspiró tanto desprecio por el mensajero como por el candidato.
Hay una palabra en ídish que Kornbluh invoca para describir por qué Mamdani desconcertó tanto a algunos neoyorquinos judíos. Su éxito “demostró que no tenés que ser parte de la chevra para ser elegido alcalde”, dijo Kornbluh en un evento de Forward en octubre. “No tenés que ser ni judío ni pro-Israel para representar a la ciudad más grande del país y la mayor concentración de judíos fuera de Israel”.
Desde 1951, todos los alcaldes de New York hicieron peregrinación a Israel. Una proclamación en honor al centenario de The Forward, firmada por el alcalde Rudolph W. Giuliani, cuelga en su redacción.
El predecesor de Mamdani, Eric Adams, planeó por un tiempo postularse a la reelección con una línea de boletas “EndAntiSemitism” (terminar con el antisemitismo).
“Y venís acá y ves a Zohran Mamdani con una sonrisa diciendo: ‘Arrestaré al primer ministro Netanyahu’. Es este típico manifestante pro palestino que genera desconfianza, y de repente se convierte en alcalde”, expresó Kornbluh
Julie Moos, editora de Kornbluh durante la campaña, señaló que las encuestas mostraban que un gran número de partidarios de Mamdani, incluidos algunos judíos, lo apoyaban no a pesar de esta postura, sino gracias a ella, galvanizados por su reacción a la guerra en Gaza.
“¿Hubiera habido una respuesta tan polarizada hacia Mamdani antes del 7 de octubre? ¿Y habría ganado antes del 7 de octubre?”, preguntó Moos.
Mientras Kornbluh considera esta tensión, algunos activistas cuestionan cuánto poder tienen realmente los votantes jasídicos hoy en día —Mamdani es alcalde, después de todo— mientras enfatizan una sucesión de escándalos políticamente volátiles en la comunidad, donde la red educativa estuvo bajo fuerte escrutinio y algunos líderes fueron acusados de abuso sexual.
En una entrevista de 2020 con The Forward (antes de su contratación), Kornbluh dijo que esperaba a veces “dar una luz positiva” a sus vecinos en medio de “las historias que lees en The New York Post, los abusadores sexuales y los propietarios de edificios en mal estado”.
“Soy miembro de la comunidad y tengo una profesión”, aseguró, negando cualquier contradicción, agregando: “No soy este periodista jasídico. Soy un periodista que es jasídico’’.

