Itongadol/Agencia AJN.- Israel le conferirá su máximo premio a las artes visuales al autor de la escultura que está en la entrada de la AMIA, Yaacov Agam.
En la noche siguiente al 78º Día de la Independencia le otorgarán el premio Israel 2026 de Artes Visuales: Pintura, Escultura y Fotografía, anunció ayer el ministro de Educación, Yoav Kisch.
El jurado destacó sus «décadas de contribución al arte israelí e internacional durante los últimos 70 años. Agam rompió los límites del arte visual tradicional y fue pionero en nuevos lenguajes en el arte cinético y el op art».
Según el comité: “El elemento innovador central en su obra a lo largo de los años es el concepto del cambio interno, tanto dentro de la propia obra como desde la perspectiva cambiante del espectador. Sus piezas combinan elementos visuales y musicales, moviéndose a través del espacio y el tiempo para reflejar una realidad dinámica y en constante evolución. Su obra expresa la creencia de que el arte debe estar en constante movimiento y transformación, al igual que la realidad se crea y se transforma continuamente”.
Agam, de 97 años, es uno de los artistas más reconocidos y célebres de Israel, con un importante reconocimiento internacional. Sus obras han sido expuestas en Nueva York, Ámsterdam y Francia, donde vivió y trabajó durante muchos años.
Entre sus piezas más emblemáticas se encuentran la Fuente de Fuego y Agua en la plaza Dizengoff de Tel Aviv, la Escalera de Jacob en el Centro Internacional de Convenciones de Jerusalem y la fachada costera pintada de colores vivos de un hotel de Tel Aviv.

Respecto de su obra en la AMIA, fue instalada el 26 de mayo de 1999, meses antes de la inauguración de la nueva sede de Pasteur 633, tras el atentado terrorista que demolió el histórico edificio.
Abierta y multifacética, es un homenaje a las 85 víctimas del ataque perpetrado por el terrorismo islámico el 18 de julio de 1994.
«Inspirada en los valores milenarios de vida y continuidad del pueblo judío, la escultura representa el compromiso con la memoria y el reclamo de justicia», aseguró la entidad en su momento.
«También se constituyó en un poderoso símbolo contra el terrorismo y un emblema de la reconstrucción realizada después del atentado», añadió.
«Con nueve columnas de 3,70 metros de altura sobre una base, la escultura ofrece una multiplicidad de imágenes que están en permanente cambio. Al caminar alrededor de ella, los colores y las formas se transforman en imágenes cambiantes que dan vida a la obra», contó la AMIA.
«Hay siete posiciones diferentes desde las cuales puede apreciarse la escultura. Cada una de ellas tiene un concepto: Destrucción, Janukiá, Estrella de David, Arcoiris, Candelabro, Maguén David de Colores y el Símbolo» de la institución, detalló.
«La obra narra visualmente una historia que comienza con el caos provocado por la explosión y llega al presente con la imagen de una institución que logró ponerse de pie y que sigue proyectándose hacia el futuro, manteniendo en alto los valores que guían su accionar: Vida. Continuidad. Igualdad. Solidaridad. Respeto por la diversidad. Memoria y Justicia», afirmó la entidad.

