Itongadol.- El pasado viernes 13 de mayo, la Fundación IWO reinauguró el busto del escritor Scholem Aleijem (1859-1916), al cumplirse el centenario de su fallecimiento, en el sector conocido como el Paseo de los Poetas del Jardín Rosedal, ubicado en los Bosques de Palermo de la ciudad de Buenos Aires.
El busto, copia de la obra del escultor Israel Hoffmman (1896-1971) expuesto en la sede de la Fundación IWO, fue emplazado en 2001 en el mencionado lugar hasta que en abril de 2015 fue vandalizado y robado. Ante la solicitud efectuada por la Fundación IWO, el Departamento de Monumentos y Obras de Arte (MOA) del Gobierno de la Ciudad se hizo cargo de reponerlo, efectuando la fundición en cobre de una nueva copia del original.
Miembros y funcionarios de la Fundación IWO, encabezados por su presidente Oscar Hansman y su director Abraham Lichtenbaum, junto a alumnos de sexto y séptimo grado de la escuela Scholem Aleijem, participaron del acto.
Al respecto, Lichtenbaum manifestó: “Esta mañana nos reunimos por tres motivos. Primero agradecer al Gobierno de la Ciudad, a la Dirección de Espacios Verdes y al Departamento de Monumentos y Obras de Arte, quienes muy rápidamente repusieron un monumento que se inauguró en 2001 y fue robado. El segundo homenaje es al autor de este busto, Israel Hoffmman, un judío de Entre Ríos muy poco conocido, pero que tiene obra en casi todas las plazas de la Argentina, porque los bustos y las estatuas de San Martín son obras de Israel Hoffmman, de quien se cumplen este año 45 años de su muerte. El tercero es al Senado de la Nación, por una pequeña sorpresa que muy poca gente sabe”.
A continuación, Debora Kacowicz explicó que hacía una semana se presentó un proyecto para que el Senado de la Nación declare el año de Scholem Aleijem como de interés cultural de la Nación Argentina, que ya es un anteproyecto de Declaración y que en dos meses será aprobado.
“Gracias a una obra de teatro y a una comedia musical, el Violinista sobre el Tejado, Scholem Aleijem se hizo conocido. Scholem Aleijem fue un intelectual de su época, mucho más que un escritor y un humorista. Fue un historiador, un sociólogo, un lingüista de su época, y es un humor que quizás no podemos entender, porque es un humor con una triste sonrisa o una sonriente tristeza. Cuando a uno le duele algo, para calmar el dolor hay que reírse y contar chistes, y este fue nuestro Scholem Aleijem”, agregó Lichtenbaum.
Luego de estas palabras, los alumnos de la escuela Scholem Aleijem dieron lectura a textos del insigne escritor; y la morá Nejama explicó que al día siguiente del fallecimiento del Scholem Aleijem su testamento fue publicado en el New York Times y se leyó en el Congreso de los Estados Unidos.
La morá leyó el párrafo respectivo en idish y su versión castellana: “Cualquiera sea el lugar donde yo muera pido que me entierren, pero no entre gente aristocrática o gente rica, sino al contrario: entre judíos laboriosos y trabajadores, con el pueblo verdadero. De modo que si me ponen una lápida más importante, adorne a las sencillas sepulturas que están a mi alrededor, pero a su vez esas sencillas sepulturas van a hermosear mi propia lápida de la misma manera que la gente del pueblo siempre me dio lustre cuando yo vivía y era escritor. Que no figuren en mi lápida ni títulos ni alabanzas, solamente mi nombre y las inscripciones que en las matzevot judías (tumbas judías) se ponen normalmente. Y que mis colegas no se peleen y no discutan sobre levantarme un monumento en Nueva York, porque si me levantan un monumento yo no voy a poder descansar en paz en mi tumba, no quiero monumentos”.
La morá Nejama continuó citando lo referido a la familia, a quienes les dijo: “Lean mi testamento, elijan uno de mis cuentos, uno de los que más les gusten y recítenlo en el día de mi fallecimiento, pero en el idioma que le resulte comprensible, no hace falta que sea en idish. Quiero que lo entiendan y que mi nombre sea mencionado con una sonrisa, y si no se menciona con una sonrisa es preferible que no sea recordado”.
Finalmente, Ricardo Luniniecky, quien participó en la versión en idish del Violinista en el Tejado que se presentó en el Teatro Astral, recitó un fragmento de la obra, que luego fue leída en su versión castellana, cumpliéndose de esa manera con el pedido que Scholem Aleijem efectuó en su testamento.
Concluido el acto, los directivos de la Fundación IWO le informaron a la Agencia Judía de Noticias (AJN) que uno de sus proyectos es realizar en bronce un busto del artista plástico Maurycy Minkowski, para lo cual solicitan que los poseedores de llaves de bronce en desuso las donen a la Fundación IWO.

