AJN.- “Fui el primer miembro de mi familia en ser socio de la AMIA y voy a ser el último”, adelantó hoy, martes, el canciller argentino, Héctor Timerman, a la Agencia Judía de Noticias (AJN) tras presentar su renuncia como asociado de esa entidad.
“Conozco a muy poca gente que es socia de la AMIA y yo me hice cuando llegué del exilio”, tras la dictadura militar, “para fortalecer a la institución, pero cuando empezaron a poner palos en la rueda, tomé la decisión” de renunciar, explicó.
“Me parece muy bien que se dediquen a administrar cementerios”, reconoció el ministro argentino, quien así veladamente le negó a la entidad todo tipo de legitimidad para desempeñar actividades políticas, incluso vinculadas con el esclarecimiento del atentado terrorista que sufrió el 18 de julio de 1994 y que provocó 85 muertos y cientos de heridos.
“Realmente me han llegado a cansar la AMIA y la DAIA, siempre poniendo trabas y palos” al accionar del gobierno respecto de este tema, en particular tras su rechazo al polémico Memorándum de Entendimiento con Irán (foto con su entonces canciller, Ali Salehi) por fuera de la investigación judicial, que fue declarado inconstitucional, admitió quien ya al comienzo de su carta de renuncia aclaró que le retiraba a la segunda todo “derecho a hablar” en su nombre.
Los dirigentes de ambas instituciones centrales de la comunidad judeoargentina “van a ir a juicio cuando se sepa todo lo que hicieron, lo mismo que (el ex presidente de la última institución Rubén) Beraja”, quien en agosto comenzará a ser juzgado por presunto encubrimiento del atentado a la AMIA, profetizó Timerman en diálogo con AJN.
“Lo peor de todo es que quieren culpables y no un juicio”, subrayó en referencia a los acusados iraníes y la resistencia comunitaria al polémico pacto con la República Islámica.
El canciller argentino también aseguró que si la AMIA hubiese accedido a los reclamos de varios sectores comunitarios de expulsarlo como socio de la institución, “le habría hecho juicio y podría haber perdido la personería jurídica”.
La decisión de Timerman, comunicada por carta en muy duros términos al presidente de la AMIA, Leonardo Jmelnitzky, se enmarca en el fuerte intento del kirchnerismo y sus aliados por deslegitimar a las instituciones centrales de la colectividad judía.

