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Itongadol.- El Tribunal Militar de Judea, Israel, condenó hoy a Ali Saada, uno de los asesinos de Asher Palmer, 25 años, y su hijo bebé, Yonatan , en el 2011.
Saada es el segundo acusado en ser condenado por el asesinato, luego de la condena anterior de Waal al-Arjeh por los mismos crímenes. Este último fue sentenciado a dos cadenas perpetuas más un adicional de 58 años de prisión en julio del 2013.
La condena de Al-Arjeh sentó un precedente legal, ya que fue la primera vez que un tribunal militar dictó un veredicto de asesinato por lanzamiento de piedras.
Según la Fuerza de Defensa de Israel, Arjeh y Saadeh tiraron intencionalmente una piedra desde un taxi en movimiento a través del parabrisas delantero del vehículo de Asher. La roca rompió el parabrisas e hizo que Asher perdiera el control del coche, el cual finalmente volcó.
Inicialmente, las fuerzas de seguridad pensaban que Palmer y su hijo habían muerto en un accidente de tránsito en la Ruta 60 fuera del asentamiento de Kiryat Arba el 23 de septiembre. Tomó días hasta que el Ministerio de Defensa de Israel los reconoció como víctimas del terrorismo.
El padre de Palmer, Michael, habló en el juicio de Arjeh y recordó llegar a la casa de la familia para ver "una camilla con el cuerpo de Asher envuelto en una talit, y una pequeña caja en la parte superior, donde estaba el cuerpo de Yonatan".
Según el abogado de la familia Palmer, Adrian Agassi, éste no fue un incidente en el que se arrojó una piedra pequeña al azar. El objeto lanzado contra el vehículo, dijo, era más como un bloque de 18 por 11 centímetros y cinco centímetros de espesor. "Este fue lanzado desde un vehículo en sentido contrario que viajaba en la dirección opuesta. A esa velocidad era como disparar una bala", dijo Agassi.
Arjeh era el cabecilla de una banda que había desarrollado este método para matar judíos y lo habían intentado muchas veces antes. El abogado dijo que el acusado había trabajado para las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina y como taxista, y conocía los caminos de la zona muy bien.
En los días previos a la sentencia de Arjeh, Palmer habló de una imagen perdurable en la mente de "Asher, la esposa de Asher, Pua , y su hijo , Yonatan, sentados juntos en Shabat" y del "tremendo amor entre padre e hijo".
También señaló que "Yonatan, como su padre, amaba a sonreír y estaba empezando a hablar".

