Mañana, jueves 22 de marzo, Avodá Movimiento Sionista Laborista-Argentina homenajeará a don Benjamín Gewer, quien luego de más de cinco décadas ininterrumpidas como encargado administrativo del movimiento, deja su cargo para radicarse con su mujer en la ciudad de Mar del Plata, donde viven su hija, nietas y bisnietas.
Este hombre, de extremo perfil bajo, nació en Europa Oriental en 1924 y llegó al país un año y medio después, junto con sus padres, que se radicaron en la provincia de Entre Ríos, donde permaneció hasta 1948, cuando se radicó en Buenos Aires y una década después comenzó a trabajar en la administración de lo que hoy es Avodá.
La Agencia Judía de Noticias (AJN) compartió un café con don Benjamín, para escuchar algunos de sus recuerdos.
“Ingresé en Avodá -en ese momento, MAPAI- porque me llevó don Jaime Bercovich, ya que el presidente era su hermano Jacobo, un dirigente que tenía un gran porvenir político, hizo aliá años después y falleció en Israel”, comenzó el relato.
“En aquellos años, el movimiento tenía su sede en la calle Ayacucho, en un subsuelo, y sus miembros eran gente que había venido de Europa y tenía bien puesta la camiseta, en el sentido que trabajaron mucho para hacer una gran comunidad”, destacó don Benjamín, quien también recordó a Moishe Onik, Laznik, los ingenieros Radichowsky, Raichenberg y Perelmuter, Tobías Kamenszain y Gregorio Fainguersch y su mujer, Ester.
“Permanentemente había reuniones partidarias, a las que me invitaban pero no concurría pues consideraba que por las tareas que realizaba, administrativas, no debía participar porque -como era lógico- había posturas distintas y siempre consideré que debía llevarme bien con todos”, explicó.
“Para mí, Avodá fue mi segundo hogar y sus miembros siempre me ayudaron”, sintetizó este pilar fundamental de ese movimiento.
“Al poco tiempo de comenzar a trabajar falleció un compañero que estaba al frente de la Administración, Isaías Rotenstein; me dijeron: ‘Éste es el partido, está en tus manos’, y me hice cargo de todo, menos de lo que tenía que ver con la política comunitaria”, recordó quien “estaba a disposición del movimiento en todo momento”.
“Cuando hace algo más de un año me dieron la oportunidad de conocer Israel junto con mi esposa, me encontré con muchos de los miembros que hicieron aliá y también con varios de los shlijim que trabajaron con nosotros, como Ernesto Parnás, que fue el fundador de Horim; todos nos recibieron y nos hicieron conocer muchos lugares”, en una muestra de la imagen que don Benjamín dejó en ellos.
Respecto de las diferencias entre esa época y la actual, este veterano testigo de la historia comunitaria evaluó que “en la época anterior había más compromiso: en ese tiempo, Avodá tenía el dominio de gran parte de la comunidad, y eso se modificó debido a que los miembros de mucha edad se fueron, los jóvenes idealistas hicieron aliá y además no hubo ‘semillero’, es decir que sus hijos no se acercaban al partido”.
“El motivo no lo sé, pero no fue porque no simpatizaran con el partido, sino debido a que tenían otras ideas; tengo entendido que en todos los partidos pasó lo mismo: los padres no supieron generar continuidad y la juventud se dedicó a otras cosas, participando en los clubes al igual que hoy”, agregó.
Pero “los que trabajaban, que son los que digo que tenían ‘la camiseta puesta’, estaban a toda hora”, aclaró don Benjamín, para quien Fainguersch fue “un caudillo” y Alberto Crupnicoff, “uno de los dirigentes más importantes”.
Acerca de la falta de involucramiento partidario de los miembros de la tnuá Habonim Dror contestó que “siempre estuvieron en el movimiento, pero existían diferencias”, cuyo motivo ignora.
“El movimiento me permitió conocer y tratar a los visitantes que llegaban desde Israel, algunos muy importantes; por ejemplo, Golda Meir, David Ben Gurión, Shimón Peres, que estuvo dos veces”, agradeció.
Hablar sobre la última dictadura militar no le resultó grato a don Benjamín porque “era un época muy difícil”.
“Debíamos bridar informes sobre nuestras actividades y recursos -yo me encargaba de hacerlos-, y a la vez había compañeros -entre ellos, Jaime Bercovich y David Goldberg- que hicieron todo lo posible para salvar gente; el partido colaboró y trabajó en esa tarea”, se limitó a decir.
Don Benjamín tampoco quiso analizar los motivos que hicieron que, a fines de 1991, Avodá perdiera la presidencia de la DAIA, que hasta ahora no logró recuperar.
“Hubo una interna y se perdió por un voto, no puedo decir otra cosa (porque) nunca entré en temas de la política interna, quizás será por eso que estuve tantos años trabajando en Avodá”, conjeturó.
Sobre lo ocurrido en los últimos años, don Benjamín interpretó que la salida de Avodá de Abraham Kaul y Luis Grynwald se debió a que “tenían otras líneas, otros enfoques”.
“En el partido había mucha camaradería y, felizmente, me brindó casi todo lo que necesitaba, y en épocas económicamente muy duras hasta me permitió que llevara contabilidades en forma particular”, reconoció.
“Sin lugar a dudas que es mi segundo hogar”, finalizó Benjamín Gewer.
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