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La Liga Árabe condena los atentados palestinos

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EFE).- La Liga Arabe cerró hoy su decimosexta cumbre ordinaria adoptando el principio de llevar a cabo reformas democráticas en los países árabes, pero anticipando que éstas se realizarán según las condiciones y posibilidades de cada país.

Las reformas sociales, políticas y culturales constituían el nudo gordiano de este encuentro, al más alto nivel, de los estadistas árabes, un tanto deslucido por la ausencia de casi la mitad de los jefes de Estado de los veintidós países miembros.
Cumpliendo con su tradición, la cumbre se saldó con una serie de resoluciones muy ambiciosas, pero cuya realización está por ver, para demostrar que los árabes irán esta vez más allá de su habitual dialéctica.
Los dirigentes árabes se declaran dispuestos a profundizar las bases de la democracia y de la «Shura», en alusión a las leyes islámicas, ampliando el campo social de la participación política, garantizando la justicia y la igualdad, y respetando los derechos humanos.
Si todo ello se realiza, la Liga Arabe habrá abierto las puertas de una verdadera revolución en el seno de unas sociedades marcadas por el atavismo, dado que entre las promesas figuran la libertad de expresión y la participación en un plano de igualdad de hombres y mujeres en la vida pública.
«Los dignatarios árabes fueron en esta ocasión más lejos que nunca en términos de promesas, pero la gran cuestión es saber si estamos dispuestos a ir hasta el final del camino», señaló a EFE bajo anonimato un miembro de una de las delegaciones magrebíes.
Otra decisión que fue calificada de histórica por los presentes llevó a los estadistas a condenar, por primera vez, tanto las violencias de Israel contra los civiles palestinos, como las cometidas por las fracciones radicales palestinas contra los civiles israelíes.
Hay, en esta frase del comunicado final, una voluntad de imparcialidad que podría aportarle a los árabes el aplauso de Occidente, al dar ahora prueba de pragmatismo en el difícil contexto que atraviesa la causa palestina.
El proceso de paz en Oriente Medio es indisociable de las resoluciones de las Naciones Unidas, aunque Israel las pisotee constantemente. Tal fue también la voluntad expresada en esta cumbre, en la que se reiteró la validez del plan de paz presentado por Arabia Saudí hace dos años.
También el presidente palestino, Yaser Arafat, que se vio obligado a estar presente en el encuentro por medio de una videoconferencia transmitida por satélite, insistió en la necesidad de que Israel acepte «la paz de los valientes», como hiciera el general francés Charles De Gaulle durante la guerra de Argelia.
Arafat se comprometió a hacer cesar el terrorismo e implantar la seguridad en los territorios, si Israel deja de obstaculizar el deseo de los palestinos de ser dueños de su propia tierra.
El principio del intercambio de la tierra por la paz y las bases de referencia de la conferencia de Madrid volvieron así a ser evocados en la cumbre.
Los árabes apelaron también a los miembros del «cuarteto» formado por la Unión Europea, los EEUU, Rusia y la ONU, a que no desmayen en sus esfuerzos y continúen trabajando por la paz y una solución global, justa y duradera del conflicto medio oriental.
Y ello en base al plan de paz árabe, que pide a Israel la retirada de los territorios que ocupó en 1967 a cambio de verse reconocido, y a la «Hoja de ruta» que presentó la administración estadounidense.
Todos estos aspectos de las resoluciones y el comunicado final de la cumbre tienen una carga de moderación de la que se felicitó tanto el rey Mohamed VI de Marruecos, como el presidente egipcio Hosni Mubarak y su homólogo tunecino, Ben Alí, quienes hicieron lo posible para que el encuentro no hostigara en exceso a los Estados Unidos.
La excepción, como podía suponerse, vino con el examen de la situación en Irak, con la carga emotiva que aportaron las torturas cometidas contra los detenidos iraquíes en la prisión de Abu Ghraib.
La resolución sobre Irak condena de forma muy dura «los crímenes y actos inmorales e inhumanos perpetrados por los soldados y las fuerzas de ocupación» en la cárcel, haciendo asumir a las autoridad de ocupación la plena responsabilidad de esos hechos.
En contrapartida, la cumbre condenó los atentados terroristas contra la población civil iraquí, que no pueden ser asimilados a una lucha de liberación, al tiempo que se condena el uso excesivo de la fuerza por los ocupantes.
Por último, la Liga Arabe pide insistentemente que sea la ONU la que tenga toda la responsabilidad en Irak para el paso de ese país a su soberanía a través de elecciones libres, sin aceptar que pueda hablarse de una nación libre en presencia de fuerzas extranjeras.

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