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Dimona, el pacto secreto

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Enfrentado a una región hostil y rodeado de enemigos, el primer ministro de entonces, David Ben-Gurion, quería que Israel tuviera poder de disuasión nuclear, sin que sus amigos se molestaran por el hecho de introducir armas no convencionales en una región altamente conflictiva.

Israel decidió entonces hacer un pacto secreto con Francia para construir la planta nuclear de Dimona, la cual se cree que empezó a producir armamento nuclear en los años sesenta.

Los gobiernos sucesivos emplearon una política de «ambigüedad nuclear» y se escondieron detrás del «aparente engaño», de que «Israel no sería la primera en introducir armas nucleares en la región».

Después de que se descubriera que la planta en Dimona no era una fábrica textil, sino nuclear, los funcionarios israelíes han insistido en que el objetivo es absolutamente pacífico.

Israel nunca firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear, así que Dimona no está bajo la lupa de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica de la ONU.

Y su política de ambigüedad, al ser aceptada por Washington, tiene un valor agregado.

Fue contra este tenebroso telón de fondo que el caso de Vanunu explotó en 1986.

Asombrosas revelaciones

La información de Vanunu demostró que Israel era capaz de producir muchas más armas de lo que se creía.
Mordechai Vanunu es judío y nació en Marruecos en 1954.

Su familia llegó a Israel en 1963 y en 1971 se convirtió en un zapador del ejército israelí, después de haber fracasado en su verdadero sueño de pertenecer a la fuerza aérea.

Después del servicio militar, hizo una pasantía en Dimona y terminó trabajando como responsable de la producción de materiales radiactivos para la fabricación de bombas.

Fuera de su trabajo secreto, Venunu empezó a estudiar filosofía en la universidad de Ben Gurion, donde se involucró cada vez más en movimientos políticos anti guerra y pro palestinos.

En 1985, supo que lo iban a despedir de su trabajo, pero ya había decidido dejar la planta y tomar las polémicas fotografías antes de su salida.

El mundo quedó atónito cuando el 5 de octubre de 1986, el titular del Sunday Times fue «Las revelaciones secretas del arsenal nuclear de Israel».

Expertos burlados

El editor del Sunday Times describió las tres páginas del reportaje como su mayor logro como jefe de uno de los periódicos más influyentes en el Reino Unido.

Vanunu puso al descubierto la falsa política ciega de los aliados de Israel, en especial de Washington, sobre la capacidad nuclear israelí.

Además, su información, confirmada por expertos nucleares, demostró que Dimona era capaz de producir muchas más armas de lo que se pensaba.

Según Vanunu, la planta había sido actualizada varias veces para aumentar la producción de plutonio.

Así, en 1985, era capaz de procesar 1,2 kilos por semana, lo suficiente para producir 12 ojivas nucleares al año.

Vanunu también contó la anécdota de cómo los expertos estadounidenses que inspeccionaron la planta en los años sesenta fueron burlados con paredes falsas y ascensores ocultos para que no se dieran cuenta de los seis pisos subterráneos existentes en la planta.

El ex primer ministro Shimon Peres declaró que Vanunu «era un traidor de la patria».
Antes de que el Sunday Times publicara la historia de Mordechai Vanunu, éste ya había sido secuestrado en Roma.

Drogado y atado, se lo llevaron de vuelta a Israel para que enfrentara toda la fuerza de la justicia de su país.

Aún cuando fuera de Israel Vanunu fue considerado un héroe por organizaciones antinucleares y hasta fue nominado para obtener un premio Nobel de la Paz, en Israel fueron pocas las lágrimas que corrieron por su suerte.

El ex primer ministro Shimon Peres, que ordenó su captura, declaró que Vanununu «era un traidor de la patria».

De hecho, Vanunu hizo poco para ganarse la simpatía de sus compatriotas. Abandonó el judaismo, puso en peligro la aparente la seguridad nacional y debilitó las relaciones con Washington, el mayor aliado de Israel.

Sus 18 años de encarcelación, la mayoría del tiempo confinado en una celda solitaria, no han servido para cambiar sus posturas políticas.

«Quería decirle al mundo lo que estaba sucediendo… esto no es una traición, es informar al mundo sobre las políticas israelíes», dijo en una entrevista grabada en la prisión, dos días antes de su salida.

Vanunu agregó que no tenía más información sobre el programa nuclear israelí, pero aseguró que seguirá su lucha para que Israel abandone las armas nucleares.
Fte BBC.-

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